Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Bilateral del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (COMCE), y Francisco González, presidente de la Industria Nacional de Autopartes (INA), expusieron ambos desafíos a los que enfrenta el país.
Smith advirtió que la búsqueda de una mayor integración regional debe tener límites para evitar que las nuevas exigencias comerciales terminen por afectar a la industria automotriz.
“La línea roja es no generar una desinversión en el sector”, señaló.
Las reglas de origen establecen qué proporción de un vehículo debe producirse en América del Norte para recibir los beneficios arancelarios del tratado. Elevar esos requisitos puede llevar a los fabricantes a comprar más componentes regionales o instalar nuevas operaciones, pero también implica modificar proveedores y asumir costos adicionales.
Para Smith, la negociación debe favorecer una mayor integración productiva sin imponer condiciones que resten competitividad a la región.
Las reglas que atrajeron inversiones
Francisco González recordó que México ya experimentó los efectos de unas reglas de origen más exigentes.
El paso del TLCAN al T-MEC impulsó lo que denominó T-MEC shoring, inversiones motivadas por la necesidad de producir una mayor proporción de componentes dentro de América del Norte.
Empresas extranjeras instalaron o ampliaron operaciones en México para abastecer a fabricantes que necesitaban cumplir con los nuevos requisitos del acuerdo. El siguiente desafío consiste en que esa integración alcance a más empresas mexicanas .
González describió la estructura de proveedores de autopartes como un diamante, con grandes participantes, pero con una base relativamente estrecha de proveedores en los niveles inferiores.
La intención es transformarla en una pirámide mediante la incorporación de más pequeñas y medianas empresas, con apoyo en capacitación, certificaciones y financiamiento.
También será necesario fortalecer la trazabilidad de las mercancías para demostrar el origen de los componentes utilizados en la fabricación. Las nuevas reglas pueden convertirse en una oportunidad para desarrollar proveedores nacionales. Sin embargo, como advirtió Smith, su diseño también debe considerar los costos que enfrentarán las empresas.