Totolines, el negocio que quiere que tu botana esté hecha con insectos

Estas emprendedoras buscan popularizar el consumo de chapulines como proteína alternativa, a través de un snack saludable.
Alternativa saludable.  Los totopos de Totolines están hechos con maíz, chiles y chapulines.  (Foto: iStock)
Liliana García
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Andrea Gómez y Alejandra Álvarez son dos estudiantes de Ingeniería en Industrias Alimentarias del Tec de Monterrey en Querétaro que, en enero del 2017, comenzaron a pensar qué propuesta podrían aportar al problema de la desnutrición en México.

Al investigar sobre el tema, estas estudiantes de noveno semestre encontraron un artículo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 'La contribución de los insectos a la seguridad alimentaria, los medios de vida y el medio ambiente', sobre la importancia de las proteínas de estos animales. El documento instaba a generar una legislación e investigar nuevas formas de producción en masa, especialmente en los países con una cultura de consumo. “En México comer insectos es un tanto común, por eso que decidimos crear un snack saludable a base de chapulines. Así nació Totolines”, comenta Gómez.

Según datos de la FAO, el contenido nutricional de los insectos depende de su etapa de vida, hábitat y dieta. Pero se puede demostrar que son importantes como complemento alimenticio, ya que contienen niveles elevados de ácidos grasos, son ricos en fibra y nutrientes como el cobre, hierro, magnesio y cinc.

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La propuesta que Totolines presenta es una botana de totopos de maíz, chile y chapulines procesados. “Al inicio, el objetivo era crear una transición amigable para que las personas comenzaran a comer insectos”, cuenta Gómez. Se trata de un snack con 7 gramos de proteínas, alto contenido en fibra, sin azúcar y libre de grasas saturadas.

Cuando estas dos emprendedoras comenzaron el negocio, el producto se producía artesanalmente, en sus cocinas. La fórmula de los totopos fue creada por Gómez y Álvarez en un proceso de prueba y error, escuchando a los consumidores que probaban el snack. Tras varias reformulaciones, llegaron al sabor actual, que contiene 13% de chapulines y distintos ingredientes para obtener una consistencia agradable y resistente.

Los primeros meses, el costo de cada bolsita era de 18 pesos y se vendía solo en Querétaro, en máquinas expendedoras en la Universidad Anáhuac y el Tec de Monterrey, el Hospital San José y en Plaza Constituyentes. Entre enero y agosto del año pasado vendieron 100 unidades al mes. "Pensamos que necesitábamos formalizar la empresa, fue ahí cuando vimos la convocatoria de (la aceleradora) MassChallenge y aplicamos”, explica Álvarez.

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MassChallenge es una aceleradora que premia proyectos con impacto ambiental. Totolines fue uno de los emprendimientos ganadores del programa de aceleración 2017 en la categoría Gold y, como premio, recibió 400,000 pesos a principios de diciembre. “El dinero lo vamos a utilizar para la nueva imagen del producto, optimizar los procesos de producción en nuestras nuevas instalaciones y fortalecer el equipo”, aclara Álvarez.

La aceleradora, que recibió 447 aplicaciones, de las que aceptó 35 al proceso de aceleración, señaló que los cuatro proyectos ganadores en la edición 2017 fueron seleccionados por "un grupo de jueces expertos, que basaron su criterio de selección conforme al potencial de cada start-up, así como por el impacto que generarían en la sociedad". Los otros tres ganadores fueron Urbvan, Ilúmexico y Econduce (esta última, además, fue la ganadora del especial Emprendedores del Año 2016 de Expansión).

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El programa de MassChallenge, que dura tres meses y medio, incluye asesorías, talleres y mentorías con especialistas. Con este proceso, señalan las emprendedoras, su negocio mejoró y afinó ciertos detalles, como el costo del snack. “El precio aumentó, ya que se cambió la materia prima y la calidad del producto. Ahora el valor es de entre 30 y 35 pesos y contamos con una utilidad bruta de entre 35 y 45%, la cual depende del volumen que producimos y vendemos”, afirma Gómez.

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“El proyecto nos interesó por varias razones. La primera fue que contaban con un impacto en el medio ambiente. En segundo lugar, esta industria alimenticia con insectos es una tendencia que está creciendo y popularizando y, en tercer lugar, el equipo de trabajo en Totolines es muy capaz de llevar a la empresa a otros niveles, adicionando los conocimientos que obtuvieron en el MassChallenge”, explica Camila Lecaros, directora general en MassChallenge.

Totolines tiene puntos de venta en Ciudad de México, Guadalajara y Estado de México, en tiendas gourmet y de comida saludable. Además, cuenta con tienda online, donde distribuyen el producto a cualquier parte del país. “Nuestro objetivo es seguir sumando nuevos productos saludables con la misma gama de snacks salados y, en un futuro, trabajar con gusanos, grillos, hormigas y jumiles”, asegura Gómez.

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