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Cómo impulsar la política de denuncia en tu start-up

Los exempleados de la start-up usaron las redes sociales para denunciar las irregularidades una vez que esta cesó operaciones. Expertos explican por qué no lo hicieron antes.
Confianza.
El 92% de las personas en América Latina no harán algún tipo de denuncia a menos que se sientan seguras y sea de forma anónima, según datos de la consultora Resguarda.

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión). Los empleados de la aplicación de videojuegos educativos Yogome se sentían parte de algo importante. No sólo era la ilusión de que la start-up se convirtiera en una gran empresa, sino del impacto que creían estar generando en la educación de los niños. En pos de ese sueño dedicaron largas jornadas de trabajo, pero también pasaron por alto lo que finalmente llevó al cierre de operaciones de la empresa: el presunto fraude del cofundador y líder de la empresa, Manolo Díaz.

“Para mí era un sueño de trabajo. Había presión de Manolo para presentar algo del producto a los inversionistas, pero había libertad creativa y podías sugerir cosas que se tomaban en cuenta”, comenta un exempleado de Yogome, quien trabajó en el desarrollo de producto entre 2013 y 2016. La empresa había sido creada en 2011.

El entrevistado, quien pide no mencionar su nombre, asegura que fue testigo de cómo su líder cambiaba las cifras en las presentaciones. “Lo ‘cachamos’ varias veces. En la oficina nos hacía presentaciones con unas cifras y, luego las volvía a repetir días después, pero con otros números”, agrega.

Estos señalamientos solo salieron a la luz el 4 de octubre, cuando Yogome cerró operaciones. Algunas de las 150 personas que trabajaban en la compañía y que se quedaron desempleadas compartieron en las redes sociales irregularidades en la compañía... y fueron cuestionados sobre por qué no mencionaron esos problemas con anterioridad.

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Lee: El ecosistema emprendedor se solidariza con los exempleados de Yogome

Expertos consultados señalan que abrir canales de comunicación entre los colaboradores y la alta dirección es un elemento básico para la permanencia de una empresa y puede llevar al fracaso si no existe. Pero igual de importante es contar con canales apropiados para que los empleados no solo hagan peticiones o sugerencias, sino que denuncien situaciones indebidas o malestares sin miedo a las represalias.

“Los exempleados de Yogome encontraron en las redes sociales un catalizador para hablar de lo que estaba pasando. No es que hayan tenido un mecanismo para denunciar conductas inapropiadas”, comenta Jorge González, socio director de G2 Consultores. “No denuncian por miedo a que hablar de eso les juegue en contra y tenga que salir de la empresa”, añade Leticia Gasca, cofundadora de FuckUp Nigth y directora del Instituto del Fracaso. “Tener una política y procedimientos específicos para la denuncia anónima son muy poco comunes en las start-ups”, reconoce.

Conforme la compañía levanta recursos de los fondos de inversión va teniendo un gobierno corporativo y éste debería estar acompañado de los mecanismos de denuncia, explica González. “Es un deber contar con estos canales, pero la realidad es que hay una brecha en esa existencia”, indica. Los receptores de esas denuncias deberían ser los miembros del consejo de administración o los órganos de gobierno, sin intermediarios.

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Video: Así fue el presunto fraude de la start-up Yogome

El buzón de sugerencias podría ser una vía de comunicación, sin embargo, para que éste funcione debe recibir 5% de quejas en relación del total de empleados en el lapso de un año, afirma Emma García, consultora de la empresa Resguarda, una compañía que genera línea de denuncia seguras para las empresas. “Incluso hay personas que tienen miedo a que le reconozcan la letra”, expone.

El 92% de las personas en América Latina no denuncian irregularidades a menos de que se sientan seguras y que sea de forma anónima, expone la experta con cifras de la firma, que tiene 15 años en el mercado. Empresas desde 50 empleados pueden contratar una línea de denuncia segura ya que es externa a la compañía: la información se verifica y se entrega a los órganos de gobierno.

Cuando la empresa es de menor tamaño, García recomienda enviar un correo electrónico desde una cuenta falsa o diferente a la del empleado. “Lo idea es que el correo vaya dirigido al dueño de la compañía o a los inversionistas y que el denunciante se sienta protegido al hacerlo”, finaliza García.

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