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Demandan a GM por incidentes racistas en planta de Ohio

En una planta de General Motors colgaron horcas y letreros que decían “solo para blancos”, de acuerdo con acusaciones de personas que laboraron para la empresa.
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Ataques Ocho trabajadores dicen que los gerentes hicieron poco o nada por detener el racismo.

Nota del editor: Esta historia aborda el discurso de odio y contiene un lenguaje ofensivo que puede molestar a algunos lectores. En su versión original en inglés, se usa la palabra “negro”, que en ese idioma es peyorativa, para detallar el entorno de trabajo hostil alegado en una demanda contra General Motors.

TOLEDO, Ohio (CNN) — Pasaron 14 meses hasta que apareció la horca.

Catorce meses en los que Marcus Boyd dice que soportó comentarios racistas, desaires, incluso amenazas en un lugar de trabajo hostil dirigido por General Motors.

Un lugar de trabajo donde la gente declaraba que los baños eran solo para “blancos”, donde los supervisores negros eran llamados “chicos” e ignorados por sus subordinados, donde los empleados negros eran llamados “monos” o les decían que “regresaran a África“.

Un lugar de trabajo donde se advirtió a los empleados negros que el “papi” de un colega blanco estaba en el Ku Klux Klan. Donde los trabajadores blancos usaban camisetas con símbolos nazis debajo de sus overoles.

En Ohio.

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En 2018.

Todas esas acusaciones se detallan en una demanda presentada contra General Motors en la cual ocho trabajadores dicen que los gerentes de la planta Powertrain de Toledo hicieron poco o nada por detener el racismo.

Para Boyd comenzó en su primer día. Dijo que podía sentir la mirada de los miembros blancos del equipo como si estuvieran diciendo: “¿Quién era él para estar a cargo de ellos?”

Todos los demás supervisores, que eran blancos, recibieron entrenamiento antes de su trabajo, dijo Boyd.

Boyd, un supervisor con experiencia, aunque en una industria diferente, recibió un portapapeles y se le dijo que comenzara.

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Pero si él se preguntaba que si estaba dándole demasiada importancia a eso, la situación se cristalizó cuando algunos de sus subordinados lo ignoraron, se negaron a seguir sus instrucciones y lo llamaron negro, aunque nunca pudo ver quién lo dijo.

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Cuando informó sobre la insubordinación a la alta dirección de la compañía, dijo que le habían dicho que se ocupara de ello.

El mensaje -dijo- que obtuvo de su líderes en la planta fue: Agradece que estás aquí. Ahora lidia con eso.

Pero cada día era más difícil ignorarlo, le dijo a CNN en una entrevista.

Un empleado blanco que supervisaba a Boyd le dijo: “Antes, te habrían enterrado con una pala”.

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En su papel como supervisor, Boyd también lo informó. El trabajador fue llevado a una audiencia disciplinaria con un dirigente sindical y un dirigente empresarial donde admitió libremente lo que había dicho, recordó Boyd.

Pero Boyd fue apartado y se le aconsejó que dejara el asunto si quería progresar en la planta, dijo. No se tomaron medidas disciplinarias, dijo Boyd.

Boyd y otros trabajadores negros aprendieron que había un lenguaje codificado para hablar sobre ellos, según la demanda. Los empleados blancos los llamaban “Dan”. Ellos creían que algunas personas no los respetaban lo suficiente para aprender sus nombres. Pero otros colegas les dijeron que era un insulto, un acrónimo de “negro idiota”, por sus siglas en inglés.

El uso de la palabra “negro” era una parte habitual de la vida en la Toledo Powertrain, donde se fabrican componentes para varios vehículos Chevrolet, Buick, GMC y Cadillac, dijo Boyd.

Una mujer blanca que fue vista caminando con él más tarde encontró la frase “amante de negros” escrita en su caja de pizza.

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Cuando Boyd y otros informaron sobre el abuso, sus líderes les dijeron que lo manejaran ellos solos, comentó.

Incluso fueron ignoradas situaciones más violentas. Boyd dijo que temía por su vida cuando un miembro de su equipo, furioso por un pedido de vacaciones, gritó y levantó un pesado ensamblaje de metal como si fuera a golpearlo.

Boyd aseguró que lo informó. Esta vez el agresor fue castigado con la pérdida de un día de salario.

“¡Un día!”, repitió Boyd frustrado por lo que parecía una amenaza directa para su vida. Un golpe con ese embrague podría haber sido mortal, dijo Boyd.

Agregó que cree que hay una razón simple: “Tienen personas de alto rango y altos cargos sindicales que trabajan juntos para proteger a las personas… que son blancas”.

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‘Fue como estar en guerra’

Llegó el momento en que Boyd comenzó a pedirle a Dios que lo protegiera. “Solía tener que orar. Literalmente, Señor, protégeme'”, dijo Boyd.

“Fue como estar en guerra”, agregó.

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Dijo que él y otro supervisor negro, Derrick Brooks, que era un exinfante de marina, trataron su lugar de trabajo casi como si fuera un campo de batalla. Cuando se veían o se registraban por teléfono, como lo hacían todos los días, le dejaban saber al otro: “Tengo tus seis”, el término que usan los soldados para decir que le cuidan la espalda a su compañero.

Era el tipo de consuelo que sentían, que no tenían de la gerencia de General Motors.

Y entonces Brooks encontró una horca colgando en el área donde trabajaba. Como el único empleado negro en ese espacio en su turno, creía que su objetivo era intimidarlo.

Era un punto de ruptura, el comienzo del final de su carrera, y la de Boyd, en General Motors. No solo porque habían colgado la horca, sino por la forma en que GM supuestamente reaccionó.

General Motors: todos fueron entrenados

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La primera horca, y luego una segunda, luego tercera, cuarta y quinta fueron reportadas a General Motors, según la demanda que Boyd y otros ocho empleados negros presentaron contra la compañía por permitir una “atmósfera subyacente” de odio racial violento e intimidación”.

GM rechaza esa acusación.

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La compañía no quiso ser entrevistada pero en una declaración escrita dijo que hizo reuniones obligatorias y cerró la planta por un día para recibir capacitación en cada turno.

“Todos los días se espera que todos en General Motors mantengan una serie de valores que son parte integral del tejido de nuestra cultura”, dijo GM en el comunicado.

“La discriminación y el acoso no son aceptables y [están] en marcado contraste con la forma en que esperamos que las personas se presenten en el trabajo”.

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Y continuó: “Tratamos cualquier incidente denunciado con sensibilidad y urgencia y nos comprometemos a proporcionar un entorno seguro, abierto e inclusivo. General Motors toma este asunto en serio y lo aborda mediante el correspondiente proceso judicial”.

Boyd, Brooks y otros trabajadores negros dijeron que las reuniones iniciales después de la horca se enfocaron en la violencia, pero no en la discriminación racial o la intimidación.

GM, que se negó a responder las preguntas después de suministrar la declaración, puso un artículo sobre acoso en la revista para empleados. La empresa reemplazó todas las cuerdas de la planta con cadenas amarillas en un esfuerzo por detener los incidentes con la horca.

Pero Boyd, Brooks y otros trabajadores negros dicen que simplemente eliminó un objeto, no el odio y las amenazas.

El sindicato en la planta también estuvo en desacuerdo con cualquier práctica discriminatoria.

Dennis Earl, quien fue elegido presidente local del sindicato UAW en 2017, dijo: “La gente del sindicato protege a los empleados sin importar raza, o etnia”.

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Y sobre las acusaciones de Boyd, dijo: “Los castigos fueron iguales en todos los ámbitos. Si él siente que la gestión era más indulgente, no lo veo. Nunca he visto eso. No son nada racistas, si me preguntas”.

Earl, que es blanco, ha trabajado para la planta durante 34 años. Le dijo a CNN que podría haber “chicos malos” como puede haber en cualquier parte, pero no hubo un racismo intencional generalizado.

“¿Creo que las personas son un poco demasiado sensibles en estos días? Absolutamente”, dijo. “Lo que pasó hace 20 años no se cumple hoy”.

“No se puede decir lo que solía decir, no lo disculpa, pero no se trata de afirmaciones motivadas por motivos raciales”, agregó.

El odio sigue en la planta

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Sin esperanza de cambio en la planta, Brooks tomó otro trabajo por mucho menos salario y se está aplicando en su doctorado. Boyd está de vuelta a la escuela con planes de entrar en una industria diferente.

Ambos dicen que no pueden creer que en esta época hayan experimentado el racismo en una de las compañías más antiguas y con más historia de Estados Unidos, y que sigue siendo una parte clave de la economía en el número 10 de la lista Fortune 500 lista.

Y dicen que la situación continúa en la planta, por lo que, dijeron, como parte de su demanda quieren que el tribunal dicte procedimientos y políticas para abordar incidentes de acoso, así como compensación por su sufrimiento.

“No se ha implementado nada para tratar el tema”, dijo Brooks. “No están haciendo nada con respecto a entrar realmente en el meollo del problema”.

General Motors no ha identificado quién fue el responsable de colgar las horcas, por lo que nadie ha sido despedido por esos incidentes. Sin embargo, un representante de la compañía dijo que ha habido algunas personas despedidas en Toledo durante todo el proceso de trabajo antidiscriminación y antiacoso que continúa en todas las plantas con la cooperación del sindicato.

Los abogados de los hombres que demandaron a General Motors dicen que continúan las declaraciones de odio y racismo en la planta hasta el día de hoy, algo que planean incluir en la demanda.

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