Este recorte significa una reducción de menos de 10% del equipo total de la institución financiera en España, donde además se han cerrado 1,150 oficinas.
Hasta marzo, el banco tenía más de 32,000 empleados y 4,366 sucursales en ese país.
En junio de 2017, El Banco Popular español, al borde de la quiebra, fue vendido al Santander por 1 euro simbólico en una operación efectuada en horas.
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La operación garantizó los depósitos de los ahorradores, y en ella no hubo "ningún tipo de ayuda ni de apoyo público", según el ex ministro de Economía de España, Luis de Guindos. Para Santander implicó un aumento de capital de 7,000 millones de euros.
Con esta transacción, "todos los accionistas de Banco Popular Español, así como todos los titulares de bonos contingentes convertibles y de bonos subordinados, han perdido totalmente su inversión", señaló en su momento la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Entre los accionistas se encontraba Antonio Del Valle -presidente vitalicio de grupo Kaluz-, que junto con otras personas poseía 4.% del capital del Banco Popular.