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Ramírez se refiere a que los productos rosas son más costosos que artículos similares de otro color. Por ejemplo, en Walmart, una máquina para afeitar Gillette Mach 3 cuesta 110 pesos, mientras que un producto similar para mujer de la marca Gillette Venus cuesta 132 pesos.
“En general, es un 17% más caro los productos rosas contra los productos que están destinados a los hombres (…) ahí hay una trampa mercadológica muy complicada”, agrega Ramírez. Al respecto, organismos para la defensa del consumidor en Estados Unidos, Francia y otros países detectan los sobreprecios en productos destinados a las consumidoras y lo consideran una práctica discriminatoria.
“La totalidad de los recursos se puede perder o desviar en el propósito de dar a conocer la campaña y no tanto de que lleguen a las fundaciones. Todo eso cuesta y es parte de porqué pueden aumentar los precios de los productos pero al final tienen un propósito social”, señala Eve Faure, especialista de la Facultad Mexicana de Arquitectura, Diseño y Comunicación de la Universidad La Salle.