Cualquier sitio puede utilizarlos, pero son más funcionales en aquellos donde es necesario vaciar datos personales o rellenar casillas, como tiendas en línea o sitios de reseñas. Rodrigo Martínez, director general de la agencia de desarrollo de software Ember, ejemplifica un caso: En una tienda de boletos para eventos, “una persona puede crear una herramienta, comprar todos los boletos de un concierto y luego revenderlos. Un instrumento automático podría hacer la compra de todos los tickets llenando los campos, pero los Captchas pueden evitar cualquier aplicación”.
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Estas son herramientas básicas de protección, pero a medida que la Inteligencia Artificial avanza, algunos retos son sencillos de superar por máquinas, por eso se han vuelto más complicados de resolver para los humanos. Los desarrolladores de sitios deben invertir en incorporar otras barreras que limiten las interacciones maliciosas.
“Va a depender mucho del apetito de riesgo que tengan las organizaciones, qué tanto impacto al negocio podrían tener (un ataque) y el nivel de exposición que se tenga de información personal. Si manejamos información confidencial, personal o transaccional, este tipo de soluciones deben ser forzosas y la inversión va a ser mínima en comparación con las pérdidas que se estarían disminuyendo”, comenta Moreno.