Una estrategia parecida ha tomado la estadounidense Ford, que el miércoles 25 dijo que no reanudará las operaciones en sus plantas de Norteamérica el 30 de marzo, tal y como estaba planeado, sino que extenderá la suspensión de actividades hasta abril. Hará una reapertura paulatina, empezando por aquellos complejos que ensamblan la pickup F-150, vehículos comerciales y SUV.
"Nos encontramos evaluando varias opciones y trabajando con los líderes sindicales, para encontrar el momento óptimo para reanudar la producción de vehículos, teniendo en cuenta el bienestar de nuestra fuerza laboral", informó la compañía en un comunicado publicado el 24 de marzo.
La empresa con sede en Michigan dijo que a partir del 6 de abril volverá a poner en funcionamiento plantas clave, incluida la de Hermosillo, Sonora, mientras toma medidas de seguridad adicionales para proteger a sus trabajadores en el resto de los complejos que opera en la región.
En México, Ford cuenta con cuatro plantas: dos dedicadas al ensamble de vehículos en Hermosillo, Sonora, y Cuautitlán, Estado de México; una de motores en Chihuahua y otra de transmisiones en Guanajuato.
Según datos de Inegi, en el primer bimestre del año, el fabricante estadounidense ensambló 48,905 vehículos en México del sedán Fusion, del eléctrico Mach-E y del modelo premium Lincoln MKZ. Próximamente, arrancará la producción de dos nuevos modelos en la planta de Hermosillo: el vehículo comercial Transit Connect y el SUV Bronco Scout.
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IHS Markit estima que las ventas de autos en Norteamérica ascenderán a 17.2 millones de unidades en 2020, unos 3 millones menos desde los 20.3 millones que se comercializaron en 2019.
“Esta caída va a tener secuelas dentro de la cadena de valor, sobre todo porque 70% de la producción de vehículos de Norteamérica se consume dentro de la región”, dijo Guido Vildozo, analista de IHS Markit.