Aeroméxico y su dependencia del mercado internacional
Pero cada aerolínea tiene su particularidad y, en el caso de Aeroméxico, destaca su alta concentración de operaciones en rutas internacionales, aunada a una operación grande y, por tanto, costosa.
El Covid-19 orilló a la aerolínea inicialmente a reducir su capacidad internacional 40%, para después suspender 17 rutas internacionales y reducir frecuencias en otras 23, además de tener menos operaciones en 31 rutas en el mercado doméstico, e incluso su plantilla de pilotos aceptó una reducción de 50%.
Alejandra Marcos, analista de Intercam Casa de Bolsa, explica que la firma será una de las aerolíneas públicas más afectadas por su alta exposición al mercado internacional –que acapara más de 60% de sus vuelos–, lo que se suma a un año de pérdidas por 2,369 millones de pesos derivado de la crisis del 737 MAX.
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“Tiene un modelo de negocio mucho menos flexible que el de Volaris, por ejemplo, con gastos fijos más elevados por cómo está configurado el negocio, ya que Aeroméxico es una aerolínea troncal (…) Se va a presentar una pérdida de rentabilidad, con utilidades decreciendo e incluso teniendo pérdidas a nivel operativo si no se reduce la oferta de asientos en la crisis sanitaria”.
Al cierre de 2019, la aerolínea tuvo un flujo de efectivo de 9,072 millones de pesos –lo suficiente para cubrir sus obligaciones, considera Cano–, con una deuda neta ajustada sobre su Ebitda de 3.6 veces, un nivel de endeudamiento sano, pero en situaciones normales, advierte por su parte Pablo Monsiváis, analista de Barclays, por lo que quitarse de encima gastos como el de la operación de los 737 MAX podría incluso resultar benéfico.