Por ello, los grupos aeroportuarios tendrán que sentarse con las autoridades –la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en concreto– para discutir la posibilidad de posponer las inversiones, y no necesariamente cancelarlas, debido a que el brote ha sido una causa de fuerza mayor que ejercerá presión a los ingresos de los aeropuertos.
Además, las compañías aún tienen espacio para considerar sus inversiones adicionales, refirió Chagoya. GAP, por ejemplo, se había comprometido a inyectar más de 11,900 mdp durante este año, y además contemplaba un monto adicional de 1,500 mdp durante los siguientes durante 2020 y parte de 2021 para la construcción de hoteles aledaños a los aeropuertos en Guadalajara y Tijuana.
Otra alternativa para las compañías es buscar apoyos del sector financiero privado, quienes están en una buena posición para otorgar créditos, indica Herrera. “No descartaría que bajen más las tasas de interés, lo que creará las condiciones de política monetaria para ayudar a sectores de la manera en que la política fiscal no puede”, dice.
De parte del sector constructor, aún hay optimismo sobre una reactivación de las inversiones, incluyendo las contempladas en el Acuerdo. Eduardo Ramírez Leal, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), estima que las condiciones se estarían dando hacia la segunda mitad del año, ya que también supone una urgencia ante la crisis del sector constructor.
“Estamos pensando que en el segundo semestre muchas de las inversiones privadas van a arrancar, aunque no con el resultado que esperaríamos. La repercusión más importante la veremos en 2021”, consideró.
En el caso de OMA, la empresa no espera que el COVID-19 afecte el cumplimiento de las inversiones comprometidas en 2020, último año del plan maestro de desarrollo 2016-2020. En el primer trimestre, las inversiones de capital, obras de mantenimiento mayor en los programas maestros de desarrollo comprometidos, así como las inversiones de capital estratégicas fueron por un total de 220 mdp, de los cuales 181 mdp se destinaron a bienes concesionados, mientras que 28 mdp fueron para mantenimiento mayor y 11 correspondieron a inversiones estratégicas.
En tanto, el gasto de capital de Asur pasó de 270,302 a 353,752 mdp, un alza de 30.9%, de los cuales 238.9 fueron para México como parte del plan de desarrollo de la empresa.
Expansión solicitó la información de los tres grupos aeroportuarios para estar al tanto de sus inversiones, pero hasta la publicación de este texto no se había tenido respuesta.