“Por ejemplo, trabajar más con la generación distribuida, con los microempresarios. Hemos creado ya el clúster de energía en Sonora y eso ayudará a las pymes para que puedan crecer y también se han sumado las empresas grandes. El clúster hace la triple hélice: une a gobierno, empresas y la academia. Hacemos innovación y tecnología y tratamos de ver dónde podemos enfocar a los microempresarios para que empiecen a desarrollar o vender su energía”, señaló.
Donde sí ya se han cancelado proyectos es en Tamaulipas, que tiene 11 parques eólicos en operación y cuatro en construcción y donde en los últimos cuatro años han iniciado operaciones 10 de ellos. “Tenemos una capacidad ahora de 1,477 MW, que son 2,359 millones de dólares (mdd) en operación, y capacidad autoridad de 548 MW en construcción, que supone una inversión de 709 mdd. Algunos, ya teniendo los permisos y habiendo ejercido inversión, han tenido que detener sus proyectos. Uno ha cancelado una inversión de 500 mdd”, afirmó María Antonieta Gómez López, comisionada de Energía del estado.
Otro proyecto más está detenido en espera del rumbo que tome la política energética y tres han presentado amparos para poder continuar. “De estos tres, la inversión es de 523 mdd. Y un parque eólico en construcción genera entre 400 y 700 empleos en ese periodo”, explicó la funcionaria.
Pero la afectación no se queda solo en la inversión, aseguró Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de Iniciativa Climática de México, una organización civil sin fines de lucro, que participó en la elaboración de la Ley General de Cambio Climático, legislación que contribuyó a establecer las metas de energías limpias a las que se comprometía el país. “El cambio de política de Sener y del Cenace va a afectar a las leyes vigentes en México y, además, estas metas de transición energética no se van a cumplir. Hay violación de leyes nacionales y México puede convertirse en el primer país del G20 que pudiera demostrar ya que no va a cumplir sus compromisos del Acuerdo de París”, advirtió.
Actualmente, esta meta está establecida en una reducción de 22% de las emisiones para 2030. Fernández Bremauntz apuntó que mientras otros países están revisando sus objetivos para ser más estrictos, México ni siquiera cumplirá el inicial.