Las nuevas proyecciones obedecen a una prolongación de la pandemia, aunada a una expectativa de que se tenga que convivir con el COVID-19 por lo menos hasta finales de 2021, lo que además encarece la operación de los eventos en alrededor de 15%, explicó Jaime Salazar Figueroa, presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (Comir).
“Habría una caída de 408,000 empleos: 190,000 fijos y 219,000 puestos eventuales. Estimamos que nos tome unos cuatro años para regresar a niveles de 2019 en cuestión de ventas y empleos”, dijo en videoconferencia de prensa.
El segmento más afectado será el de reuniones corporativas y de negocios, que tendrá pérdidas por 4,195 mdd, concentrando más de 40% de la contracción esperada, seguida del mercado de ferias y exposiciones comerciales (con pérdidas por 3,027 mdd), el de congresos de asociaciones (2,123 mdd) y programas de incentivos (240 mdd), con lo que el tamaño de la industria pasaría de 30,013 mdd en gasto durante 2019, a 20,931 mdd.
El 60% de las pérdidas están concentradas en Quintana Roo y Los Cabos, mientras que otros mercados afectados son Guadalajara, Puerto Vallarta y León. En total, se dejarán de realizar casi 110,000 eventos en el país durante 2020.
Por ello, la industria ha entrado en una fase de reactivación que fue inaugurada por el World Meetings Forum (WMF) en Los Cabos, celebrada a finales de agosto, y en el que no se reportó ningún contagio entre los 227 asistentes, a quienes se les realizó pruebas previamente. Sin embargo, el Comir apuesta por una dinámica de reuniones que, al igual que otros segmentos turísticos, se rija por el mercado doméstico.
“Los asistentes de este mercado tienen una alta trazabilidad, sabemos dónde están y adonde van, y esto nos permite tener claridad y seguridad par los eventos”, refirió Salazar Figueroa.