Sin embargo, esto no quiere decir que el negocio de carga no tenga un área de oportunidad por explorar. Además del volumen de carga internacional que Volaris triplicó en agosto, los ingresos por carga de Aeroméxico –que subieron 35.5% en el segundo trimestre del año– dan cuenta de que hay espacio ante determinados escenarios.
“En Sudamérica, aerolíneas como Gol y Azul han visto en sus redes extensas una oportunidad para poder llegar a cualquier destino del país. En México, Volaris tiene una red muy amplia de vuelos directos, eso es un activo que puede aprovecharse”, considera Ozores.
Nájera considera que la pandemia supone una mayor oportunidad para las aerolíneas comerciales que tenían una operación de carga limitada. “Creo que se dieron cuenta de lo importante de diversificar alguna parte de su negocio a operaciones de carga, que en este momento fue de mucha importancia”, indica.
¿Qué podría frenar la recuperación?
Para la industria aérea, los signos de recuperación del segmento de carga tienen dos principales amenazas: la falta de aviones comerciales –donde la carga aún registra caídas fuertes, de -67% en agosto–, y la competencia de otros medios de transporte para mercancías, como el marítimo.
“El transporte aéreo tiende a perder market share dentro del comercio mundial al inicio de las recesiones, a medida que los transportistas recurren a un transporte más barato pero más lento, como el marítimo”, dijo en días pasados a medios Glyn Hughes, director general de cargo de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por su sigla en inglés).
Cuando la demanda de productos se acelere –sobre todo si es de manera repentina–, el transporte aéreo podrá recuperar mercado, estima IATA, lo que en particular cobra relevancia para mercancía delicada o perecedera, como medicamentos, electrónicos y alimentos.
“Gracias a nuevas tecnologías de refrigeración, se puede controlar sustancialmente el proceso de descomposición de los productos, dan una vida útil mucho más prolongada a algunos productos, y el diferencial de costos es abismal”, añade Ozores.
Sin embargo, un tercer factor de presión es la eventual normalización de los niveles previos a la pandemia, advierte Nájera, que buscarán mitigar con el auge de tendencias como las compras en línea.
“No creemos que vaya a continuar todo el tiempo así, porque a medida que el mercado de las aerolíneas de pasajeros se vaya recuperando, vamos a tener nuevamente más oferta de espacios en el mercado, y paulatinamente los que se ocupen van a ir regresando a la normalidad que teníamos antes del COVID”, concluye la directiva de Estafeta.