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Compliance vs Barçagate: un gol a favor de la ética corporativa

Noelia Romero, encargada del cumplimiento corporativo del club, reconoce lo difícil que fue denunciar un caso de corrupción dentro de la institución. Hoy, el Barçagate es un referente en la materia.
jue 28 abril 2022 05:00 AM
Noelia Romero
Noelia Romero, experta en temas de compliance y ex Officer Compliance del Fútbol Club Barcelona.

El 19 de diciembre de 2009, los aficionados al futbol fueron testigos de una hazaña hasta ahora insuperable: el Fútbol Club Barcelona conseguía el sextete. La Liga, la Copa del Rey, la Champions, el Mundial de Clubes, la Supercopa de España y la Supercopa de Europa se sumaron en un solo año a las abultadas vitrinas del equipo culé.

El once dirigido por Pep Guardiola y algunas de sus estrellas como Lionel Messi, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Carles Puyol y el mexicano Rafa Márquez, dejaron entonces un legado que ningún otro equipo profesional ha podido repetir.

Pero a veces al cielo y al infierno los separan las conductas humanas. Lejos de la entrega y la pasión de esos jugadores que lo ganaron todo, el club catalán vive ahora, casi 13 años después, las consecuencias de la corrupción y la ilegalidad de los ejecutivos de pantalones largos.

El Barçagate es un autogol para el juego bonito y una mancha para el fair play financiero –el límite máximo que un club puede emplear en los salarios de sus jugadores–, pero también un gol para la ética, la congruencia y, sobre todo, lo correcto.

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Estalla el escándalo

El caso de corrupción más grande en la historia del futbol español, conocido como el Barçagate, es una investigación contra el club blaugrana por la contratación de una empresa para iniciar una campaña de desprestigio, a través de redes sociales, contra sus propios jugadores y personalidades no afines a la junta directiva, comandada en ese momento por Josep María Bartomeu.

La intención era simple: mejorar la imagen del presidente del equipo catalán y alejar toda posibilidad de que otro interesado le arrebatara el puesto.

Este caso no hubiera sido destapado si no fuera por la misma Compliance Officer (encargada del cumplimiento corporativo y conductas éticas) del Barcelona, Noelia Romero, quien atrajo la investigación.

En los reportes que presentó la directiva acusó que no fue enterada de la contratación, un tema que por normatividad tenía que pasar por su consentimiento y supervisión, pero explicó que la "brincaron" porque la empresa con la que se hizo el convenio era de dudosa calidad y cuestionable reputación.

Tras ventilar las irregularidades internas, Noelia Romero fue despedida por Bartomeu; sin embargo, esto no le impidió colaborar con las autoridades para llegar al fondo del problema.

La presión obligó al entonces presidente del Barcelona a dimitir.

Noelia Romero, la Officer Compliance

Casi dos años después de estos acontecimientos, Noelia Romero se dice estar en paz, dormir tranquila y saber que su trabajo es coherente con lo que ha hecho toda su vida.

En entrevista con Expansión, la experta en temas de compliance reconoce los difíciles meses que fue el caso por la presión que tuvo de Bartomeu y sus cercanos, y por una campaña de desprestigio en medios públicos, nuevamente orquestado por el expresidente del Barcelona.

Pero había que hacer lo correcto, dice. "Cuando me enfrento al Barçagate es el momento de ser coherente con lo que he hecho toda mi vida. Siempre he promovido el comportamiento normativo y ético de las empresas. Aunque se tratara de un equipo tan popular en el mundo no podía hacer como que no veía".

“Decidí dormir tranquila, porque no fue fácil, pero sigo pensando que con todo y las consecuencias que hubo hice lo correcto”.

Romero se sincera: dice que no es futbolera y que eso al final fue mejor porque así no se involucró o inclinó su operación por alguna simpatía con el club y, por el contrario, le permitió ser imparcial y mantenerse firme para lo que tanto se ha preparado y ha promulgado.

"Estoy muy orgullosa de este caso. Para el compliance sé que es el tema más conocido y que es un referente que sirve como caso de estudio en las universidades. Desde ese punto si es un gol a favor de la ética y la coherencia", dice. “No lo hice con el objetivo de sacar nada a cambio. Es más un tema de consciencia, de sentirme bien y eso no me lo quita nadie. Aunque en ese momento me quedé sin trabajo, lo importante fue que me sentía bien".

Las cúpulas no son intocables

Noelia Romero admite que durante este caso hubo días en que temió, pero la valentía no la abandonó.

“Tenía miedo, por supuesto, porque el miedo es humano y me llegó a paralizar, pero también tuve la valentía. Hubo gente que me decía que me iba a arrepentir, pero para mí es importante que este caso ha servido para demostrar que una cúpula no puede hacer lo que se le dé la gana”.

Por eso manda un mensaje para todos los que se dedican al cumplimiento normativo y la ética de las empresas: “Si quieren dedicarse a esto mírense frente a un espejo y vean sus ojos. No se dejen embaucar por la gran empresa y denuncien cuando haya algo que no esté bien”.

Ser feliz es bueno, pero estar en paz es mejor

Noelia Romero disfruta su trabajo, sus conocimientos y su experiencia. Ahora, desde otras latitudes promueve el compliance y la relevancia de la disciplina en las áreas de trabajo, sobre todo en América Latina, donde reconoce hay mucho por hacer.

–¿Eres una mujer feliz?
-Soy una mujer feliz, pero prefiero perseguir la paz. Yo durante muchos días no estaba feliz con lo del Barcelona. Considero que el mayor valor en la vida es la paz, más que la felicidad y en eso me siento mejor.

‐Después de esto, ¿has vuelto a ver un juego del Barcelona?
-¡No! No he visto ni pienso ver nunca más al Barcelona, porque además no me gusta el futbol.

–El Barcelona este año no va a ganar nada.
-Ya lo sé, responde contenta y con una carcajada.

Noelia deja una reflexión final que sirve para resumir la victoria del compliance sobre el Barçagate: “Hacer las cosas bien, sobre todo en estos tiempos, es difícil, pero se siente bien, porque ayuda a estar en paz”.

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