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El día que Elektra dejó de vender a crédito y suspendió los abonos chiquitos por una fuerte crisis

La empresa ya vivió una crisis profunda a finales de los años 80 y principios de los 90, cuando la inflación, la devaluación del peso y la caída del consumo golpearon sus ventas.
mar 20 enero 2026 04:24 PM
La crisis que llevó a Salinas Pliego a frenar los abonos chiquitos y el crédito en Elektra
Elektra enfrenta hoy un conflicto fiscal de gran escala con el SAT que pone presión sobre su modelo de negocio y su viabilidad financiera. (Foto: Graciela López/Cuartoscuro)

Elektra, la cadena de tiendas propiedad de Ricardo Salinas Pliego, atraviesa hoy una situación compleja por el adeudo fiscal que mantiene con el Sistema de Administración Tributaria (SAT). Sin embargo, esta no es la primera vez que la empresa enfrenta una crisis que pone a prueba su modelo de negocio y su viabilidad a largo plazo.

Uno de los episodios más críticos ocurrió a finales de los años 80 y principios de los 90, en un contexto marcado por la inestabilidad económica del país. La inflación se disparaba, el peso se depreciaba y el poder adquisitivo de los consumidores caía al mismo ritmo que las finanzas nacionales. Ese entorno golpeó de lleno a Elektra, cuyo crecimiento estaba fuertemente ligado al otorgamiento de crédito.

Ante ese escenario adverso, la dirección de la empresa tomó una decisión drástica: suspender el sistema de ventas a crédito que había hecho famosa a Elektra y que representaba uno de sus principales activos. Se trataba de un modelo que había sido clave en el éxito de Grupo Salinas desde la época de Benjamín Ricardo Salinas Westrup, bisabuelo de Salinas Pliego, y que definió la identidad de la compañía durante décadas.

En esta nota te contamos cómo Elektra logró sortear aquella crisis histórica, cómo se construyó su modelo de negocio y por qué hoy vuelve a enfrentar un momento decisivo, marcado por el conflicto fiscal con el SAT y el reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que avaló un adeudo de miles de millones de pesos.

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Elektra nació como una fábrica de radios, no como una tienda

La historia de Elektra comenzó lejos de los aparadores y los créditos al consumo. En octubre de 1950 se constituyó Elektra Mexicana S.A. de C.V. como una empresa dedicada a la fabricación de transmisores de radio, según se lee en la página web de la cadena .

En sus primeros años, la compañía también incursionó en el ensamble de televisores importados y, poco después, en la producción de equipos propios, con la idea de vender tecnología a precios más accesibles y llegar a un público amplio, en un país que comenzaba a modernizarse.

El rumbo de la empresa cambió en 1957, cuando abrió su primera tienda y dio el salto de fabricante a comercializadora. Bajo la dirección de Hugo Salinas Price, padre de Salinas Pliego, quien asumió la gerencia general con apenas 20 años, Elektra apostó por un modelo basado en volumen y ventas a crédito, que impulsó de manera acelerada su crecimiento.

Ese esquema permitió ampliar su base de clientes, aunque también generó retos financieros, como la necesidad constante de liquidez. Momentos como la devaluación de 1976 obligaron a la empresa a ajustar su estrategia, combinando tiendas de contado con su histórico sistema de crédito, una flexibilidad que marcaría el ADN del grupo en las décadas siguientes.

Elektra
Elektra nació en 1950 como una fábrica de radios y televisores, antes de convertirse en una cadena comercial con tiendas físicas a partir de 1957. (Grupo Salinas)

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El día que Elektra dejó de vender a crédito

La crisis económica que golpeó a México a finales de los años 80 también sacudió a Elektra. La inflación, la pérdida de valor del peso y la falta de liquidez pusieron en jaque al modelo que había hecho crecer a la empresa: las ventas a crédito. En ese contexto, la compañía tomó una decisión que parecía impensable para su identidad comercial: suspender el financiamiento al consumidor y operar, durante varios años, únicamente con ventas de contado.

Ricardo Salinas Pliego había comenzado a trabajar en Elektra en 1980 y conocía a fondo la operación. En 1987, Hugo Salinas Price le cedió el control del negocio. Con él llegó una etapa marcada por austeridad, disciplina financiera y una estrategia enfocada en generar valor, que sentó las bases de lo que más tarde se consolidaría como Grupo Elektra. La eliminación del crédito permitió sanear las finanzas en uno de los momentos más adversos para la economía nacional, según se lee en la historia oficial de Grupo Salinas .

El crédito regresó en 1991, ya bajo el liderazgo de Salinas Pliego, pero con un cambio clave: Elektra sustituyó los plazos mensuales por pagos semanales, los conocidos abonos chiquitos, un esquema más accesible para los clientes y más eficiente para el flujo de efectivo de la empresa. Ese ajuste no solo significó el retorno del financiamiento, sino que redefinió el modelo de negocio que impulsaría la expansión de Elektra en las décadas siguientes.

Ricardo Salinas Pliego debe pagar su deuda con el SAT: tiene esta semana para saldar 51,000 mdp
Antonio Martínez Dagnino, jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), explicó que el empresario fue notificado el jueves pasado del adeudo, pero que el aviso surte efecto a partir del viernes 16 de enero. (Cuartoscuro/Mireya Novo)

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Elektra y sus problemas con el SAT hoy en día

Elektra y su dueño, Ricardo Salinas Pliego, atraviesan hoy uno de los momentos más delicados de su historia reciente por un conflicto fiscal de gran escala con el SAT. De acuerdo con resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el empresario debe alrededor de 51 mil millones de pesos por adeudos acumulados.

A finales de 2025, la Corte rechazó los amparos con los que Salinas Pliego buscaba frenar el cobro y, a mediados de enero de 2026, fue notificado formalmente, por lo que los plazos para pagar ya comenzaron a correr. La legislación fiscal contempla que, si el adeudo se cubre de manera oportuna, podría acceder a un descuento de hasta 39%.

La mayor parte del conflicto se concentra en dos empresas del grupo. En noviembre pasado, la SCJN determinó que TV Azteca y Elektra deben 48,326 millones de pesos por ISR, recargos, actualizaciones y multas correspondientes a los ejercicios de 2008 a 2015. Además, ordenó que Nueva Elektra del Milenio pague más de 67 millones de pesos adicionales.

En el caso de Grupo Elektra, el adeudo ronda los 24 mil millones de pesos, principalmente del ejercicio fiscal de 2013. Salinas Pliego ha acusado al SAT de intentar cobrar dos veces y sostiene que existía un acuerdo previo por 7,600 millones de pesos, del cual —asegura— ya había pagado 2,600 millones. La autoridad fiscal rechaza esa versión y atribuye el conflicto al fin de los “perdones fiscales” a grandes contribuyentes.

TV Azteca, además de su deuda fiscal superior a 5,000 millones de pesos, enfrenta presiones financieras adicionales. Desde 2023, fondos en EU han buscado que la televisora se declare en bancarrota por impagos de bonos por 63.3 millones de dólares, un proceso que ha sido contenido temporalmente con amparos en México.

Salinas Pliego ha insistido en que cumple con sus obligaciones fiscales y que el cobro es injusto, argumento que lo llevó incluso a llevar su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El SAT y el gobierno de Claudia Sheinbaum niegan cualquier persecución política y sostienen que se trata únicamente de cobrar adeudos arrastrados desde hace años.

El desenlace de este conflicto marcará un punto clave para Elektra y para el imperio empresarial de Salinas Pliego, justo en un contexto en el que el empresario ha insinuado su interés por incidir en la arena política rumbo a 2030.

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Elektra y TV Azteca concentran la mayor parte del adeudo, derivado de impuestos, recargos y multas correspondientes a ejercicios de 2008 a 2015. (Foto: Jesús Almazán / Expansión. )

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