Elektra, la cadena de tiendas propiedad de Ricardo Salinas Pliego, atraviesa hoy una situación compleja por el adeudo fiscal que mantiene con el Sistema de Administración Tributaria (SAT). Sin embargo, esta no es la primera vez que la empresa enfrenta una crisis que pone a prueba su modelo de negocio y su viabilidad a largo plazo.
Uno de los episodios más críticos ocurrió a finales de los años 80 y principios de los 90, en un contexto marcado por la inestabilidad económica del país. La inflación se disparaba, el peso se depreciaba y el poder adquisitivo de los consumidores caía al mismo ritmo que las finanzas nacionales. Ese entorno golpeó de lleno a Elektra, cuyo crecimiento estaba fuertemente ligado al otorgamiento de crédito.
Ante ese escenario adverso, la dirección de la empresa tomó una decisión drástica: suspender el sistema de ventas a crédito que había hecho famosa a Elektra y que representaba uno de sus principales activos. Se trataba de un modelo que había sido clave en el éxito de Grupo Salinas desde la época de Benjamín Ricardo Salinas Westrup, bisabuelo de Salinas Pliego, y que definió la identidad de la compañía durante décadas.
En esta nota te contamos cómo Elektra logró sortear aquella crisis histórica, cómo se construyó su modelo de negocio y por qué hoy vuelve a enfrentar un momento decisivo, marcado por el conflicto fiscal con el SAT y el reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que avaló un adeudo de miles de millones de pesos.