¿Qué se dijo?
Pons explicó que dentro de las tres órdenes de gobierno existe un consenso de que el tratado de libre comercio agrega un valor importante a la industria, pero también competitividad, no solo en el área química, sino también de las industrias a las que abastecen. “La industria química provee al 95% de la manufactura de la región y por eso cuando tienes una industria química competitiva se fortalece la competitividad del resto de la cadena”, aseguró.
La complementariedad en la proveeduría es clave para la región. “México tiene un déficit de materias primas pero Estados Unidos y Canadá tienen un superávit de materias primas, y es ahí donde realmente existe el valor”, añadió el representante de la industria química mexicana.
Recientemente, Expansión publicó que la producción de productos petroquímicos por parte de Pemex enfrenta un declive importante desde hace unos años, lo que ha impactado significativamente a los sectores que dependen de la proveeduría de materias primas, lo que lo obliga a las empresas a buscar los suministros en otros mercados.
En 2024, el sector químico mexicano alcanzó un valor de 20,000 millones de dólares, equivalente al 1.7% del Producto Interno Bruto nacional, y participó en el comercio interno con operaciones por 48,000 millones de dólares. Sin embargo, el déficit comercial ronda los 24,000 millones, una cifra directamente vinculada con la falta de suministro nacional.
Para hacer frente a esa problemática, en el encuentro se acordó trabajar en tres áreas de mejora específica del tratado de libre comercio entre los países involucrados. El primer objetivo es mejorar las reglas de contenido local, es decir, clarificar algunas de esas reglas que ya existen en el tratado.
En segundo lugar, dentro del tratado comercial se tiene el Anexo 12-A en el que se señala que la regulación de la industria química, pero lo que falta es promover su implementación para poder regular con base en la ciencia y no en temas políticos y/o otras prioridades.
Por último se contempla reducir la burocracia y facilitar el comercio en la región. “Desde el punto de vista de los flujos comerciales existen muchos productos que van de Canadá a México y termina en Estados Unidos, y es ahí donde es importante que el flujo comercial entre nuestros países sea lo más expedito posible”, añadió el presidente de la ANIQ.