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Las ARMY reabren el debate sobre el poder de Ticketmaster en México

El caso BTS reaviva las críticas al modelo de intermediación de Ticketmaster y pone presión sobre autoridades para fortalecer la protección al consumidor.
mar 27 enero 2026 05:20 PM
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Las ARMY, fans de BTS, son conocida como una de las comunidades de seguidoras más organizadas y numerosas a nivel mundial. (Foto: BTS OFICIAL / X)

La historia de desencuentros entre Ticketmaster y las ARMY, la comunidad de fans de BTS, parece no tener fin. Las acusaciones de abusos y fallas en los procesos de compraventa de boletos para los conciertos de la boyband en México escalaron hasta el gobierno federal y colocaron sobre la mesa el debate en torno al poder de la boletera en el mercado nacional.

La problemática llevó a las ARMY, conocidas como una de las comunidades de fans más organizadas y numerosas a nivel mundial, a iniciar una recolección de firmas para respaldar una petición con la que buscan retirar a Ticketmaster del negocio de la venta de boletos en México.

El enfrentamiento, sumado al alcance y la visibilidad global de la base de fans de BTS, trasladó el debate al plano internacional sobre la posición de Ticketmaster en el mercado de la venta de boletos para conciertos, donde es el operador de mayor tamaño.

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Daniel Morán, socio de Pérez-Llorca en el área de Litigio Civil y Mercantil, explica que este caso podría impulsar ajustes regulatorios en favor de la protección al consumidor, ya que en diversas ocasiones se han abierto procedimientos e impuesto sanciones sin que se establezcan requisitos mínimos claros para la comercialización de boletos para eventos.

“Sí esperaría que, en materia de protección al consumidor y sin caer en una sobreregulación, se establezcan lineamientos que garanticen a quienes desean comprar boletos un nivel mínimo de transparencia, para que conozcan los términos y condiciones desde mucho antes de que inicie la venta”, declara.

El gobierno federal respondió a los llamados. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) inició un proceso contra Ticketmaster por presuntas infracciones a la ley, ante la falta de claridad en la información proporcionada sobre los boletos de los conciertos de BTS. La sanción podría alcanzar los cuatro millones de pesos.

Si bien el proceso iniciado por la Profeco en respuesta a las quejas de las ARMY no implica que Ticketmaster deje de operar en México, dado que lo hace bajo un marco legal de libre competencia y propiedad privada, lo que sí podría ocurrir es el diseño de nuevas regulaciones y esquemas de sanciones.

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Por lo pronto, Iván Escalante, titular de la Profeco, adelantó que se realizará una revisión de los lineamientos de venta de boletos para fortalecer las reglas en materia de publicidad, información y comercialización de entradas para conciertos, festivales y espectáculos, con el fin de que los datos sean claros y detallados, como sedes, fechas, horarios, precios exactos, mapas de los eventos y montos totales a pagar.

En tanto, las ARMY y otros usuarios mantienen una consigna clara. “Exigimos que Ticketmaster OCESA sea retirado de la venta de boletos en México y que se implementen regulaciones más estrictas sobre la transparencia y la ética en la venta de entradas”, señala la petición en Change.org. “Hacemos un llamado a las autoridades y a los promotores de eventos para que consideren alternativas que sean más justas para todos”, cierra la solicitud, que ya supera las 218,000 firmas.

Marcar el paso del mercado

Ticketmaster no es considerada un monopolio en México, ya que existen otras boleteras en el país; sin embargo, es la más grande del sector y su alianza con OCESA, operador de los principales recintos de espectáculos, le ha permitido consolidarse como el principal intermediario entre promotores, recintos y consumidores.

Las fallas registradas durante la preventa de los conciertos de BTS, relacionadas con problemas técnicos y falta de transparencia, evidencian, para críticos y consumidores, un problema estructural en el modelo de intermediación.

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Entre los incidentes reportados por las ARMY se encuentran caídas del sistema durante el proceso de compra, fallas en la fila virtual, invalidación de membresías del club de fans para acceder a la preventa, incrementos de precios al momento de concretar la compra y reventa en otras plataformas. Esto derivó en millones de quejas en redes sociales y más de 4,700 denuncias formales ante la Profeco.

“Estamos ante una crisis sistémica de infraestructura de mercado, porque un porcentaje muy reducido de la demanda real logró comprar boletos. Esto revela que el modelo actual de fila virtual ha alcanzado su techo de obsolescencia frente a una demanda globalizada e hiperconectada”, advierte Ángel Méndez, consultor de negocios y académico de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC).

Ticketmaster informó que la venta de boletos para los conciertos de BTS registró una alta demanda, con 2.1 millones de usuarios ingresando a la plataforma y un pico de más de 1.1 millones de personas formadas en la fila virtual. Esto contrastó con la disponibilidad de 136,400 boletos, correspondientes a tres fechas definidas previamente por el artista, su equipo y el promotor de la gira.

“Esta diferencia estructural entre el número de personas interesadas y los boletos disponibles explica por qué no fue posible satisfacer la totalidad de la demanda”, señaló la empresa en un comunicado, en el que negó la imposición de tarifas dinámicas.

Otra de las principales quejas de las ARMY es la reventa de boletos, una preocupación recurrente en otros eventos. Se trata de una práctica sobre la que Ticketmaster asegura no tener control, ya que no puede topar precios sin incurrir en una violación a la Ley de Competencia, mientras que la Profeco aseguró que sancionará a las plataformas de reventa.

En este sentido, la empresa sostiene que la práctica afecta a los fans y distorsiona el acceso equitativo a los boletos. “La reventa ilegal es un desafío que enfrenta toda la industria del entretenimiento y requiere esfuerzos coordinados entre autoridades, promotores y plataformas”, señaló la compañía.

No es la primera vez que Ticketmaster enfrenta una encrucijada. En diciembre de 2022, durante los conciertos de Bad Bunny en el entonces Estadio Azteca, el sistema de lectura de la empresa colapsó ante la cantidad de boletos falsos. La falla derivó en una investigación por parte de la Profeco, sin que se aplicara una multa económica final, luego de que la empresa realizara reembolsos y compensaciones a los afectados.

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