A mediados de agosto del año pasado, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) interrumpió en dos ocasiones sus operaciones como consecuencia de las lluvias torrenciales que azotaron la capital del país en aquel momento e inundaron las pistas del complejo, lo que afectó entre desvíos, cancelaciones y demoras a 243 vuelos, impactando así a más de 34,000 pasajeros.
Ante los encharcamientos generados por las lluvias y con el fin de no comprometer la seguridad operacional, y la de las personas, tuvieron que ser suspendidas las operaciones de despegue y aterrizaje por varias horas por disposición de la autoridad aeronáutica. Situación que se repitió a finales de septiembre.
La temporada de lluvias de este año iniciará en mayo y un mes después sucederá en la capital del país la inauguración del Mundial de Futbol 2026, lo que enciende las alertas en el AICM y al mismo tiempo, obliga a voltear 15 años atrás, cuando se dio una solución ante el problema de las inundaciones que ya estaban presentes en la terminal aérea.