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El mundial y el problema de las inundaciones: ambos se dirigen al AICM en el verano

Las inundaciones en el AICM son un problema presente desde hace 15 años, pero la solución propuesta desde entonces fue ignorada, lo que agrava el riesgo de cara al evento deportivo más imporntantes del país.
vie 06 febrero 2026 10:30 AM
Cuando el problema de inundaciones en el AICM obliga a voltear 15 años atrás
En agosto del año pasado, por las inundaciones en pista el aeropuerto tuvo que detener operaciones dos ocasiones, lo que impactó más de 200 vuelos. (Anylú Hinojosa-Peña)

A mediados de agosto del año pasado, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) interrumpió en dos ocasiones sus operaciones como consecuencia de las lluvias torrenciales que azotaron la capital del país en aquel momento e inundaron las pistas del complejo, lo que afectó entre desvíos, cancelaciones y demoras a 243 vuelos, impactando así a más de 34,000 pasajeros.

Ante los encharcamientos generados por las lluvias y con el fin de no comprometer la seguridad operacional, y la de las personas, tuvieron que ser suspendidas las operaciones de despegue y aterrizaje por varias horas por disposición de la autoridad aeronáutica. Situación que se repitió a finales de septiembre.

La temporada de lluvias de este año iniciará en mayo y un mes después sucederá en la capital del país la inauguración del Mundial de Futbol 2026, lo que enciende las alertas en el AICM y al mismo tiempo, obliga a voltear 15 años atrás, cuando se dio una solución ante el problema de las inundaciones que ya estaban presentes en la terminal aérea.

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El ingeniero hidráulico Luis Robledo narra que hace 15 años, el entonces director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, Ernesto Velasco, le pidió una asesoría para evitar inundaciones en las pistas y en la Terminal 1, ya que el cese y la modificación de operaciones que las inundaciones ocasionaban en ese momento le terminaban costando tanto a las aerolíneas y a las autoridades alrededor de 600 millones de pesos al año.

“Yo le dije que la solución definitiva era construir un túnel de aproximadamente unos 25 o 20 metros de profundidad y que tuviera una pendiente hacia el valle de Cuautitlán, de tal manera que se garantizara por gravedad el desalojo del agua pluvial, pero me dijo que no me preocupara, porque en 10 años el aeropuerto estaría operando en Texcoco”, describe el arquitecto.

El tiempo pasó desde entonces y las autoridades en el AICM decidieron que la instalación de siete plantas de bombeo y colectores serían la solución del problema, pero los sucesos del año pasado exponen la necesidad de tomar cartas en el asunto con una perspectiva a largo plazo.

“Ha hecho un buen esfuerzo la Secretaría de Marina construyendo algunos colectores nuevos y eso ha resuelto temporalmente el problema, durante algunos años, pero eso no permite soluciones de largo plazo y si el aeropuerto se queda dónde está actualmente va a ser indispensable el túnel que recomendé”, añade el ingeniero.

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El túnel subterráneo, así como otra planta de bombeo con capacidad para movilizar entre 25,000 y 30,000 litros por segundo rondaría, a precios actuales, entre los 4,000 y 5,000 millones de pesos de acuerdo con Robledo.

De cara al Mundial de Futbol 2026, empezar con un proyecto de este calibre luce complicado por el tiempo que falta para el evento deportivo, pero si se desea continuar teniendo al AICM como la terminal aérea más importante en la Zona Metropolitana del Valle de México se vuelve urgente empezar a tomar acciones en la materia.

“El tiempo de construcción, a partir de que se cuente con un proyecto ejecutivo, que no existe y no se ha elaborado, sería en el orden de dos y medio a tres años, para el cuál tendría que haber presupuesto. Si se hiciera, en este momento ya debería de estar realizándose un proyecto ejecutivo”, agrega.

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Con los fenómenos meteorológicos cada vez más impredecibles por el cambio climático, se vuelve indispensable contar con una iniciativa encaminada a la operatividad del aeropuerto, más allá de solo mejoras estéticas o de apariencia, pensando principalmente en el bienestar del usuario.

“La situación aguantará en la medida que las aerolíneas y la autoridad estén gastando cada año por inundaciones 800 millones de pesos por la interrupción o retraso de sus vuelos. Esto no es blanco o negro: es un problema de costo, porque cuando se inundan las pistas las operaciones se interrumpen y se retrasan los vuelos, lo que tiene un costo económico y molesta a los pasajeros”, subraya.

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