Aleida Azamar Alonso, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y autora del estudio, señaló como principal cambio dejar de denominarlo “gas natural” y referirse a él como “gas fósil”, ya que se trata de un derivado de los hidrocarburos y e una actividad contaminante, por lo que modificar el lenguaje implica transformar el discurso y la percepción colectiva en torno al energético.
En las últimas dos décadas, el gas natural se ha convertido en la “columna vertebral” del sistema energético mexicano. Para el año 2000 apenas representaba un tercio del consumo primario de energía y para 2024 ya superaba la mitad.
La especialista atribuye ese incremento sustancial en el consumo al desarrollo de centrales de generación eléctrica de ciclo combinado, que lo utilizan como combustible y cuya intención era desplazar las centrales que utilizaban otros energéticos más contaminantes y costosos, como el combustóleo o el diésel.
“La demanda total del gas en nuestro país pasará de 8,500 millones de pies cúbicos diarios a, más o menos, 16,500 millones en 2050. Prácticamente se va a duplicar en menos de 30 años y el motor del crecimiento va a ser la generación eléctrica y el parque de centrales de ciclo combinado se va a seguir expandiendo, con un papel central de respaldo y fuente de carga base”, expuso.