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Los pequeños negocios también mueven la economía

Además de generar empleo, los negocios de hospitalidad —cafés, restaurantes, pequeños hoteles, bares o servicios turísticos— también construyen identidad urbana.
jue 19 marzo 2026 06:03 AM
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En 2026 México será sede de la Copa Mundial de la FIFA, uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Millones de visitantes llegarán al país y el gasto en sectores como hospitalidad, alimentos, transporte y turismo aumentará de manera significativa, apunta Mario Romero. (Foto: Mario Jasso / Cuartoscuro.com)

En México solemos repetir que las pequeñas empresas son el motor de la economía. Pero más allá de la frase, hay una pregunta más interesante: ¿qué papel jugamos nosotros en ese motor?

Las grandes discusiones sobre crecimiento económico suelen centrarse en inversiones millonarias, megaproyectos o empresas globales. Sin embargo, buena parte de la economía cotidiana de las ciudades se sostiene en algo mucho más cercano: miles de pequeños negocios que operan en nuestros barrios.

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Cada vez que decidimos dónde comprar un café, dónde comer o dónde hospedarnos, también estamos influyendo en cómo se distribuye la riqueza dentro de nuestras ciudades.

En México existen alrededor de 4.7 millones de micro, pequeñas y medianas empresas, que representan el 99% de las unidades económicas del país, de acuerdo con datos del Inegi. Son negocios que sostienen buena parte del empleo y de la actividad económica diaria.

Pero más allá de las cifras, lo que muchas veces pasa desapercibido es el papel que juegan en la vida urbana.

Los pequeños negocios no solo venden productos o servicios. También generan redes económicas cercanas: contratan a personas de la zona, compran a proveedores locales y utilizan servicios dentro de su propia comunidad. Esa circulación del dinero fortalece la economía de barrio y permite que más personas participen de los beneficios del crecimiento económico.

Diversos análisis sobre economías locales estiman que cerca de 45 de cada 100 pesos gastados en un negocio local permanecen circulando dentro de la propia comunidad, a través de salarios, proveedores y servicios cercanos. Ese efecto multiplicador puede parecer pequeño a nivel individual, pero cuando se repite miles de veces, se convierte en una fuerza económica considerable.

De acuerdo con un análisis del International Council for Small Business, cuando una persona gasta en un negocio local, una mayor proporción de ese dinero permanece en la comunidad en comparación con el gasto realizado en grandes cadenas.

Ese efecto multiplicador puede parecer pequeño a nivel individual, pero cuando se repite miles de veces se convierte en una fuerza económica considerable.

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Los negocios de hospitalidad —cafés, restaurantes, pequeños hoteles, bares o servicios turísticos— son un buen ejemplo de ello. Además de generar empleo, también construyen identidad urbana. Son espacios donde se encuentran vecinos, visitantes y comunidades enteras.

Este papel se vuelve todavía más visible cuando las ciudades reciben grandes eventos que movilizan miles de visitantes y una importante derrama económica.

Eventos deportivos, conciertos o festivales pueden activar sectores completos de la economía urbana: hoteles llenos, restaurantes trabajando a máxima capacidad y servicios turísticos multiplicándose.

Sin embargo, estas oportunidades no siempre se distribuyen de manera equitativa.

Muchos pequeños negocios operan con recursos limitados o en condiciones que les dificultan competir frente a empresas más grandes. Cuando esto ocurre, una parte importante de la derrama económica termina concentrándose en pocos actores.

Pensar en cómo fortalecer a estos negocios es especialmente relevante en los próximos años.

En 2026 México será sede de la Copa Mundial de la FIFA, uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Millones de visitantes llegarán al país y el gasto en sectores como hospitalidad, alimentos, transporte y turismo aumentará de manera significativa.

La pregunta no es si habrá consumo. La pregunta es quién podrá aprovecharlo.

Los pequeños negocios de hospitalidad tienen una oportunidad importante de participar en esa dinámica económica. Pero para hacerlo también necesitan fortalecerse: profesionalizarse, mejorar su oferta y adaptarse a nuevas formas de consumo.

No se trata de que las personas compren en negocios locales por solidaridad. Se trata de que estos negocios puedan ofrecer experiencias y productos capaces de competir en una economía cada vez más exigente.

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Ese es uno de los grandes retos —y también una de las grandes oportunidades— para el desarrollo económico de nuestras ciudades.

En una economía donde muchos negocios cierran antes de cumplir tres años, cada empresa que desaparece representa algo más que una estadística. También implica la pérdida de empleos, proveedores y redes económicas que tardan años en construirse.

Las ciudades fuertes no se sostienen únicamente con grandes inversiones. También se construyen con miles de pequeños negocios que mantienen vivos los barrios y permiten que el crecimiento económico llegue a más personas.

Y en ese proceso, algo tan cotidiano como elegir dónde comprar puede convertirse en una decisión económica con impacto colectivo sobre el tipo de economía que queremos construir.

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Nota del editor: Mario Romero es director general de Impact Hub México y especialista en desarrollo económico. Ha participado activamente en la promoción y fortalecimiento del ecosistema de empresas de impacto en México, impulsando iniciativas que vinculan sostenibilidad, inversión y crecimiento económico como Ola México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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