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¿El Estadio Azteca se quedará sin Mundial 2026? Ollamani reconoce el riesgo ante sus accionistas

La remodelación del Estadio Banorte (antes Azteca) enfrenta presión financiera: perder juegos del Mundial afectaría ingresos y el pago de la deuda con Banorte.
mar 03 marzo 2026 02:57 PM
¿El Estadio Azteca se quedará sin Mundial 2026? Ollamani reconoce el riesgo ante sus accionistas
Grupo Ollamani reconoció ante accionistas que existen riesgos financieros y operativos en la remodelación del Estadio Banorte.
(Hector Vivas/Getty Images)

La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, está cada vez más cerca. Sin embargo, una de las obras clave para el torneo —el Estadio Banorte (antes Estadio Azteca)— mantiene en alerta a aficionados y organizadores.

Los trabajos de remodelación continúan tanto en el interior como en el exterior del histórico inmueble de la Ciudad de México, lo que ha generado dudas sobre si estará listo para el jueves 11 de junio, fecha programada para el partido inaugural entre México y Sudáfrica.

El calendario aprieta aún más porque la reinauguración del estadio está prevista para el 28 de marzo, en un duelo entre la Selección Mexicana y Portugal, equipo encabezado por Cristiano Ronaldo. A pesar de ello, persisten las interrogantes sobre el avance y la conclusión de las obras.

En su informe del cuarto trimestre de 2025 , Grupo Ollamani —la empresa surgida de la escisión de Grupo Televisa y responsable, entre otros activos, de la remodelación del estadio y la administración del Club América— reconoce los riesgos asociados con los tiempos de entrega del proyecto.

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Los riesgos que enfrenta el Estadio Banorte

Grupo Ollamani advierte que la remodelación del Estadio Banorte no está exenta de riesgos que podrían afectar tanto la operación como las finanzas del proyecto.

Retrasos y sobrecostos. La empresa reconoce que las obras podrían no concluir en los tiempos comprometidos o requerir inversiones adicionales a las previstas. Cualquier desviación implicaría presión financiera y posibles incumplimientos contractuales.

Riesgo de perder partidos del Mundial. Si el estadio no cumple con los estándares técnicos o los plazos exigidos por la FIFA, existe la posibilidad de que partidos asignados —incluidos encuentros relevantes— sean reubicados en otra sede, lo que significaría una pérdida directa de ingresos y exposición internacional.

Elevado endeudamiento. La remodelación ha incrementado el nivel de apalancamiento de la empresa. Si los flujos esperados no se concretan, podría complicarse el servicio de la deuda.

Dependencia del Mundial 2026. Parte importante de las proyecciones financieras está ligada a los ingresos que generará la Copa del Mundo. Una menor asignación de partidos, baja asistencia o cambios en condiciones comerciales impactarían los resultados.

Conflictos con tenedores de palcos y plateas. Las modificaciones al inmueble pueden derivar en inconformidades o demandas por parte de propietarios, lo que representa un riesgo legal y potenciales costos adicionales.

Cumplimiento ambiental. El proyecto debe ajustarse a normas ambientales. Cualquier incumplimiento podría traducirse en sanciones, multas o incluso retrasos en la obra.

Ollamani, como toda empresa que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores, está obligada a informar a sus accionistas sobre los riesgos asociados a su operación. Esto no significa que necesariamente vayan a materializarse, sino que debe ser transparente sobre los escenarios posibles. En el caso más extremo, el riesgo sería perder los partidos asignados del Mundial.

Estadio Banorte Azteca
Las obras continúan dentro y fuera del histórico estadio mundialista. (Hector Vivas/Getty Images)

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La deuda para renovar el Estadio Azteca

Según se lee en el reporte, para renovar el Estadio Azteca (hoy Banorte), Ollamani no solo pidió un préstamo: cerró una alianza con Banorte que combina financiamiento y patrocinio. Es decir, el banco no solo presta el dinero, también forma parte de la estrategia comercial del inmueble, lo que incluye derechos de marca y presencia publicitaria.

En lo financiero, Banorte autorizó un crédito por hasta 2,100 millones de pesos. El plazo es de 12 años, con vencimiento en marzo de 2037. La tasa es variable: se calcula con base en la TIIE a 91 días más 1.75%, lo que significa que el costo puede subir o bajar dependiendo de cómo se muevan las tasas de interés en México.

La empresa tiene 18 meses antes de empezar a pagar el capital. A partir del 1 de febrero de 2027 comenzará a hacer pagos semestrales. Mientras tanto, los intereses que se generen no se registran como gasto inmediato, sino que se suman al valor del estadio como parte de la inversión en remodelación.

El préstamo está respaldado con activos dados en garantía al banco. Al cierre de 2025, Ollamani ya había utilizado 1,672 millones de pesos de esa línea, monto que fue dispuesto en cuatro partes durante el año.

En términos simples: Banorte financia la transformación del estadio y, al mismo tiempo, se convierte en un socio comercial clave. Para Ollamani, esto implica asumir una deuda importante que deberá cubrirse con los ingresos futuros del inmueble, incluidos los que genere el Mundial 2026.

De ahí la importancia financiera de que las obras del estadio concluyan a tiempo y cumplan con los parámetros exigidos por la FIFA. No contar con los partidos ya pactados del Mundial tendría un impacto directo en los ingresos proyectados y, en consecuencia, en la capacidad de la empresa para cubrir el crédito y sostener su operación.

Estadio Banorte Azteca
El Estadio Banorte (antes Azteca) se prepara para recibir su tercer Mundial, luego de ser sede en 1970 y 1986. (Hector Vivas/Getty Images)

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Los compromisos de Ollamani con la FIFA

Tras la designación del Estadio Banorte como sede de la Copa Mundial 2026, Ollamani —a través de su subsidiaria Fútbol del Distrito Federal, S.A. de C.V.— asumió una serie de compromisos formales con la FIFA que van más allá de organizar partidos.

Acceso gratuito a palcos y plateas. La empresa firmó un convenio para garantizar que los titulares acreditados de palcos y plateas puedan entrar a los partidos del Mundial sin costo adicional, respetando sus derechos adquiridos.

Remodelación total del estadio. El inmueble debe cumplir con todos los estándares técnicos y de modernización exigidos por la FIFA. Esto implica una transformación integral en infraestructura, tecnología, seguridad y servicios.

Obligaciones económicas. Ollamani también asumió compromisos de pago a favor de la FIFA que deben cubrirse antes del arranque del torneo.

Garantizar que todo funcione. La empresa debe asegurar que las obras no pongan en riesgo la celebración de los partidos. Si el estadio no está listo o no cumple con los requisitos, la FIFA puede reubicar o retirar encuentros de esta sede.

En síntesis, no se trata solo de prestar el estadio: Ollamani debe entregar un inmueble modernizado, cumplir compromisos financieros y garantizar que la operación del Mundial se realice sin contratiempos.

Estadio Banorte Azteca
La reinaguración del estadio estña programada para el 28 de marzo, con un partido entre México y Portugal. El partido inaugural del Mundial 2026 será el 11 de junio. (Hector Vivas/Getty Images)

Emilio Azcárraga cuestiona las fechas de las obras

En declaraciones dadas el pasado 6 de febrero a las afueras del estadio, Emilio Azcárraga Jean, presidente de Grupo Ollamani y heredero del imperio Televisa, indicó que no está del todo convencido con las fechas de obra que le han planteado los constructores y que se evalúan cada semana.

“Ponen unas fechas, tenemos una junta cada semana, y yo como les dije el otro día, yo no soy constructor, yo como que no veo que sus fechas sean las fechas”, señaló el empresario, aunque confió en que se cumplan los compromisos con la FIFA.

Azcárraga Jean también explicó que no todo el proyecto estará concluido para el Mundial 2026, ya que algunas partes, como la renovación de estacionamientos y los complejos comerciales, continuarán incluso después de la justa.

“Esta primera etapa que termina el 28 de marzo, con la reapertura del estadio, luego seguir con las obras que faltan para la Copa del Mundo y luego después, porque hay muchas cosas que por la complejidad de la obra no se pueden hacer (...) y eso lo que tenemos que hacer después del Mundial”, añadió.

En el papel, el plan financiero y los compromisos con la FIFA están definidos. En la práctica, el éxito dependerá de que las obras cumplan los tiempos y estándares prometidos. Para Ollamani, no solo está en juego la imagen de uno de los estadios más emblemáticos del país, sino la viabilidad de una inversión millonaria que apuesta a que el Mundial 2026 sea el punto de inflexión para su futuro financiero.

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