Según proyecciones oficiales de la FIFA junto con la Organización Mundial del Comercio y consultoras independientes, el Mundial podría generar hasta 18,000 millones de dólares en impacto económico directo entre turismo, consumo y servicios vinculados al evento, con un gasto diario promedio estimado de alrededor de 416 dólares por turista y una estadía media de casi dos semanas.
Ese flujo masivo de visitantes transforma el año en una especie de “olimpiada del consumo global”. Pocos días atrás, la Secretaría de Turismo de la CDMX informó que esperan recibir más de 5 millones de turistas durante el mundial. Estados Unidos señala que el 40% de los espectadores que visiten sus estados serán visitantes extranjeros.
Todos son números grandes, impactantes, pero ¿qué significan estas cifras para los negocios de origen latinoamericanos y su relación comercial con Estados Unidos?
Empecemos por lo obvio. El sector más dinámico sin dudas será el turismo y la hospitalidad. El movimiento de aficionados desde Argentina, Brasil, Colombia o Perú, aunque en verdad de cualquier país de nuestra región, no sólo implica ventas de boletos, vuelos y hoteles, sino una cadena de oportunidades para los servicios asociados como gastronomía, traslados cortos, comercios de cercanía, etc.
Producción de alimentos y bebidas. Una oportunidad para países como los nuestros que somos grandes productores de alimentos de calidad. Estados Unidos es un mercado muy grande, cerca de 350 millones de personas con un PIB per cápita de casi 85,000 dólares. En este sector la oportunidad crece pues desde el 2023 Estados Unidos está importando más alimentos de los que exporta (históricamente ha sido al revés). Veamos el caso del aguacate mexicano, que aumenta su exportación en +15% para cubrir la demanda del Super Bowl.
Para las marcas latinoamericanas, el evento se traduce en una ventana para presentar productos icónicos —desde ropa y souvenirs hasta bebidas y gastronomía— a un público diversificado y con alta disposición de gasto. La venta de camisetas, productos oficiales, accesorios y experiencias temáticas puede convertirse en una plataforma para expandir presencia de marca en mercados que tradicionalmente se les escapan.