La Política Mínima de Almacenamiento de Petrolíferos establece que el país debe tener un mínimo de 5 días de reservas de gasolinas y diésel y 1.5 de turbosina como mínimo. Mientras que en otros países se contemplan inventarios mayores, como España, donde se contemplan hasta 90 días.
“Se vuelve una distorsión absoluta. Ante un rompimiento de las cadenas de suministro mundial todo cuesta más, y nosotros controlando. Entonces, ¿quién paga estas diferencias entre lo que cuesta en el mercado la gasolina y el diésel? ¿cómo creen que se van a cobrar las estaciones de servicio? Pues con creatividad, al final quienes pagamos somos los consumidores sí o sí”, aseguró.
En tanto, Rosanety Barrios, experta en temas de energía, dijo que la contención de precio para el diésel era algo que ya se había discutido anteriormente y que ya se veía venir ante la escalada de precios.
“La industria ya lo esperaba, se empezó a hablar de esa posibilidad incluso antes de la guerra. Y es que si ya se habían aventado un límite de precios, totalmente arbitrario, sobre la gasolina regular ¿por qué no hacerlo en otro?”, aseveró.
Las finanzas de Pemex, como importador de combustibles y vendedor al mayoreo, son uno de los que asumen el golpe, lo que en un periodo, no muy largo, no será sostenible, en especial porque no hay certeza de lo que pueda durar la guerra Estados Unidos vs Irán, añadió la especialista.
“Al final es una medida con un impacto político interesante, atractivo y habrá qué ver qué es pasa, porque al final de cuentas las finanzas de Pemex las pagamos todos, y sin duda abre lugar a que se fomenten malas prácticas cuando el empresario está tratando de no perder tanto dinero”, concluyó.