“Es una fracción bastante reducida del volumen utilizado en sector industrial, que incluye al fracking, entonces en cantidad no representa un gran problema a nivel estatal, aunque habría que verlo puntualmente a nivel local”, señaló durante su exposición en el conversatorio ‘Diálogo con Ingenieros, Fracking o No Fracking en materia de agua’, organizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de México.
Dentro de los diversos usos que puede tener el agua destinada para fines industriales, el fracking se encuentra en el séptimo lugar.
De manera puntual, por cada pozo perforado, se requieren entre 20 y 30 millones de litros de agua, que comparado con los otros sectores es un porcentaje mínimo. Además, ese consumo intensivo de agua es solo durante la etapa de fracturamiento, que dura entre 15 o 20 días, posterior a eso, ya no se requieren volúmenes importantes de agua durante la etapa de extracción.
“En su caso puntual, esas concesiones de agua son una vigencia corta, en comparación con otras actividades cuyas concesiones prácticamente son vitalicias.
El agua que se requiere para el fracking no tiene que ser dulce o potable, es decir, aquella que proviene de los mantos acuíferos y que puede ser utilizada consumo humano, sino que puede ser agua salada marina o proveniente de acuíferos profundos sólidos disueltos totales menores a las 10,000 partes por millón.
También se pueden considerar aguas residuales; el uso de acuíferos independientes cuya agua no sea viable para uso humano por cuestiones de costo de extracción y transmisión de derechos de concesiones de agua ya otorgadas.