La red de Altán concentra una base relevante de usuarios: alberga 26.4 millones de líneas de Bait, alrededor de un millón de clientes de la Asociación Mexicana de Operadores Móviles Virtuales Alternativos y Comunitarios (AMOMVAC), así como unos 5,000 usuarios de Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias y Wiki Katat.
De acuerdo con fuentes familiarizadas con el tema, la decisión responde tanto a presiones de la industria como a señales desde la autoridad. El pasado 20 de abril, Norma Solano, presidenta comisionada de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), afirmó que la vinculación de líneas no requiere datos biométricos.
El ajuste también busca homologar criterios en el mercado. “Hasta antes de la decisión de Altán, la CRT solo habilitaba la omisión de la prueba de vida para Telcel y AT&T. No es posible que se legisle de manera distinta para algunas empresas a pesar de contar con lineamientos que deben ser acatados por todos”, denunció una de las fuentes.
Asimetrías y riesgos regulatorios
Actualmente, los usuarios que acuden a centros de atención de Telcel y AT&T pueden registrar sus líneas sin realizar la prueba de vida, a pesar de que el artículo 22 de los lineamientos del padrón contempla este requisito. En contraste, los clientes de OMV sí estaban obligados a cumplirlo.
El avance del registro refleja el desafío. Al 19 de abril, solo 30.2 millones de líneas habían sido vinculadas, lo que equivale al 18.7% del total. De ese universo, el 29% corresponde a AT&T, con 8.7 millones de líneas, mientras que Telcel concentra el 19%, con 5.7 millones.