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Antes de ser de Elon Musk, Starlink fue la obsesión de otro: la idea tenía 10 años muerta cuando SpaceX la resucitó

Starlink fue la segunda oportunidad de una idea que el mercado ya había enterrado.
jue 30 abril 2026 11:45 AM
starlink elon musk
Starlink es también la primera alternativa tecnológica completa a los cables submarinos en el sector comercial (AdrianHancu/Getty Images)

América Móvil, la empresa de telecomunicaciones de Carlos Slim, analiza una posible alianza con Starlink . La noticia pone sobre la mesa un nombre que hoy aparece en conversaciones de negocios, política y tecnología en todo el mundo. Pero la historia de Starlink no empieza con Elon Musk ni con SpaceX. Empieza en 1994, con una empresa que casi nadie recuerda.

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Una idea que llegó demasiado pronto

En marzo de 1994, una compañía llamada Teledesic se fundó en Estados Unidos con un objetivo que entonces parecía imposible: construir una red de internet satelital de banda ancha. El proyecto tenía diseño, tenía inversión y tenía visión. Lo que no tenía era mercado.

Mientras Teledesic planeaba su red, los cables submarinos de fibra óptica se extendían por el fondo de los océanos a un costo que era prácticamente la mitad de lo que costaría levantar la infraestructura satelital. Los tomadores de decisiones en Washington miraron los números y decidieron apostar por los cables. Teledesic nunca despegó. Para principios de los 2000, la empresa había cerrado.

Dos años después de esa muerte corporativa, ocurrió el giro que nadie vio venir.

El fichaje que resucitó una idea muerta

En 2004, Elon Musk —quien para ese momento ya había fundado SpaceX con la meta de llevar humanos a Marte— contrató a Larry Williams como vicepresidente de relaciones estratégicas. Williams no era un especialista en cohetes: había sido vicepresidente del proyecto de internet satelital de Teledesic, la empresa que acababa de cerrar.

Musk no estaba buscando experiencia aeroespacial. Estaba contratando una idea que el mercado había descartado antes de tiempo.

Con Williams adentro, SpaceX reactivó el proyecto de red satelital con una escala diferente. Ya no se trataba de dar internet en aviones. La nueva apuesta era construir una red satelital comercial capaz de operar en paralelo a los cables submarinos y conectar cualquier punto del planeta sin depender de infraestructura terrestre. El proceso de diseño, planeación de negocio y aprobaciones regulatorias comenzó desde cero.

En 2016, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos aprobó el nombre oficial del proyecto: Starlink.

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Qué hace diferente a Starlink de todo lo que existía antes

Para entender por qué Starlink importa, hay que entender una diferencia técnica que pocas veces se explica con claridad.

Los cables submarinos necesitan una estación de aterrizaje dentro de cada país para funcionar. Esa estación se conecta al gateway nacional, que a su vez se integra con la red interna de fibra óptica. El resultado: cada gobierno controla el ancho de banda que entra y sale por esos cables.

Los satélites funcionan diferente. Una red como Starlink puede conectarse directamente con el dispositivo del usuario en cualquier país, sin pasar por el gateway nacional. Para operar en un territorio, la empresa solo necesita permiso para usar el espectro de frecuencias de radio. No necesita construir nada en tierra.

Esa diferencia técnica tiene una consecuencia que va mucho más allá de la cobertura en zonas remotas: quien controla la red satelital tiene acceso a un canal de comunicación que no puede bloquearse desde adentro con la misma facilidad con que se bloquean los cables.

De los primeros satélites al control de 130 países

Starlink comenzó operaciones comerciales en 2021 en Estados Unidos y Canadá. En 2023 empezó a ofrecer conectividad a bordo de aerolíneas comerciales a 150 Mbps. Para 2024, su red cubre 130 países.

Según un análisis publicado en el National Defense Journal de Vietnam sobre la competencia satelital entre Estados Unidos y China, hoy existen alrededor de 6,000 satélites de órbita baja activos en el mundo. De esos, 5,000 son estadounidenses. China opera aproximadamente 600.

De acuerdo con información citada por The Wall Street Journal a partir de anuncios de la propia compañía, Starlink ya tiene 7,000 satélites fabricados para servicio comercial, con planes de llegar a 12,000 en los próximos cinco años. El horizonte de largo plazo contempla 34,400 satélites en órbita en los próximos 15 años.

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Lo que Starlink es en realidad

La percepción más extendida es que Starlink es internet para lugares donde no llega la señal: comunidades rurales, barcos, zonas de desastre. Eso es cierto, pero es solo una parte de la historia.

Starlink es también la primera alternativa tecnológica completa a los cables submarinos en el sector comercial. Y eso importa porque la mayor parte de la infraestructura de cables submarinos en el mundo fue construida con tecnología china. En varios países en desarrollo, hasta el 80% del equipamiento de redes internas también proviene de empresas chinas.

La política "Clean Internet" impulsada durante el primer mandato de Trump tenía como objetivo reducir la dependencia de infraestructura digital china a escala global. Esa política nunca se implementó del todo. Starlink, en cambio, siguió creciendo. Hoy representa exactamente lo que esa política necesitaba: una red bajo control estadounidense que puede operar sin tocar infraestructura china.

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