¿Cómo nació el Foro Sol?
La historia del Foro Sol nació de una necesidad urgente: a principios de los años 90, la Ciudad de México no contaba con un recinto capaz de albergar las grandes giras internacionales que ya dominaban otras capitales del mundo.
Fue entonces cuando Alejandro Soberón, fundador y CEO de Ocesa, impulsó la creación de un espacio masivo para conciertos, en un momento en el que recintos como el Palacio de los Deportes eran criticados por sus limitaciones, especialmente por la acústica.
El momento clave llegó en 1993, cuando Paul McCartney ya tenía acordada una presentación en México con Ocesa para su gira New World Tour. Sin embargo, a Alejandro Soberón y a la promotora se les negó el uso del Estadio Azteca, por lo que comenzaron a buscar un espacio donde pudieran levantar un estadio provisional para realizar el concierto.
Fue así como Barry Marshall, entonces mánager del exBeatle, y Alejandro Soberón llegaron a un acuerdo para habilitar un espacio temporal dentro del Autódromo Hermanos Rodríguez. Ahí se colocaron cuatro gradas provisionales en la curva peraltada del circuito, dando origen al Foro Sol.
Aquellas primeras estructuras de madera vibraban con los saltos del público y transmitían una sensación improvisada, pero terminaron convirtiéndose en parte de la experiencia y de la mística de los conciertos de aquella época.
Ese mismo 1993 también llegaron artistas como Madonna y Bon Jovi, en un año que transformó para siempre la industria del entretenimiento en México y consolidó la idea de que el país podía albergar espectáculos de talla mundial.
Lo que comenzó como una solución temporal tuvo tanto éxito que cuatro años después el recinto fue construido de manera permanente y rebautizado como Foro Sol. El nombre surgió gracias a un acuerdo de patrocinio con la marca de cerveza Sol, de Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, que adquirió los derechos de nombre del inmueble.
Con el paso del tiempo, el Foro Sol se convirtió en el recinto de conciertos más importante del país y en una parada obligatoria para las giras internacionales. Durante tres décadas ayudó a posicionar a la Ciudad de México como una de las grandes capitales mundiales de la música en vivo.
Hoy, tras su remodelación total y su transformación en el Estadio GNP Seguros, el inmueble dejó atrás sus orígenes rústicos para convertirse en un recinto moderno y sustentable, preparado para seguir escribiendo la historia de los conciertos en México.