Aunque la compañía opera bajo un modelo de franquicias y no administra directamente los hoteles, sí mantiene seguimiento y lineamientos sobre estándares operativos, lo cual implica revisar desde ahora cómo podrían ajustarse dinámicas laborales en áreas que no tienen margen para detener operaciones, como recepción, limpieza, cocina o atención al huésped.
“Las jornadas de trabajo cambian. En algunos hoteles se hace seis días y uno de descanso, en otros están migrando a cinco días y dos de descanso y en otros se trabaja también con distintos esquemas de flexibilidad”, explicó Gonzalo Rocha, Vice President, Human Resources LATAMC en Wyndham Hotels & Resorts.
Dentro de esos ajustes, la empresa monitorea modelos aplicados en otros países donde ya existen jornadas reducidas o esquemas flexibles de distribución de horas, aunque Rocha aclara que cada hotel deberá encontrar la manera de adaptarse según su operación y demanda.
Una industria con altos niveles de rotación
Pero la reducción de la jornada está moviendo algo más dentro de la industria hotelera. Tradicionalmente, el sector arrastra desgaste operativo y alta rotación, sobre todo en puestos donde el trabajo depende de la presencia física.
En restaurantes y hoteles, la rotación laboral puede alcanzar entre 30% y 80% anual, dependiendo del tipo de establecimiento, según estimaciones de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC).
Rocha asegura que, en destinos turísticos, los hoteles compiten constantemente por talento operativo, mientras que las nuevas generaciones buscan flexibilidad, mejores descansos y mayor balance entre vida personal y trabajo. En ese escenario, una jornada reducida podría ayudar a que más personas consideren hacer carrera dentro del sector servicios.
“Puede hacer más atractivo el hecho de tener una jornada menos agotadora, sobre todo para el talento joven. Eso hace que el miembro del equipo se sienta confortable, cuidado y que pueda tener un balance correcto entre vida personal y vida laboral”, señaló.
Rocha reconoce que el aumento de costos para la industria será inevitable en el corto plazo, especialmente por la necesidad de contratar más personal y reorganizar coberturas operativas.
Sin embargo, considera que el beneficio se verá más adelante si mejores condiciones laborales ayudan a reducir la rotación en el sector y vuelven más atractiva la posibilidad de hacer un plan de carrera dentro de la hotelería.