1. ¿Qué tipo de auto será Olinia?
El proyecto apunta al desarrollo de minivehículos urbanos de baja velocidad, de máximo 50 kilómetros por hora.
El enfoque está puesto en dos segmentos. El primero es el uso particular para trayectos cortos dentro de las ciudades, como ir de casa a la escuela o al trabajo. El segundo es el reparto de última milla, uno de los segmentos logísticos con mayor crecimiento por el auge del comercio electrónico y las aplicaciones de entrega.
A diferencia de otros proyectos automotrices anunciados en México en años recientes, Olinia no pretende competir directamente con armadoras tradicionales en el mercado de vehículos familiares o de carretera.
La apuesta está más cerca de ocupar el espacio que hoy utilizan motocicletas, mototaxis y pequeños vehículos urbanos, pero bajo un esquema eléctrico y con manufactura nacional.
“Olinia nace con un llamado de nuestra presidenta para crear la primera armadora de minivehículos eléctricos desarrollados por ingenieros mexicanos y cuyo valor nacional sea mayor al 75% al finalizar el sexenio”, afirmó Capuano durante un webinar organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana.
2. ¿Cuánto costará?
Otro de los argumentos centrales del proyecto está relacionado con los costos.
En medio del encarecimiento reciente de los combustibles derivado de tensiones geopolíticas y volatilidad internacional, el gobierno busca presentar a Olinia como una alternativa de movilidad de bajo costo para las familias mexicanas. Los precios oscilarán entre 90,000 y 150,000 pesos.
“Un kilómetro en un minivehículo cuesta operarlo menos del 10% de lo que cuesta uno de combustión interna, ese 90% en el ahorro del costo de operación da espacio para una gran cantidad de innovación y el problema que tenemos es que ese beneficio se puede conseguir también con un Tesla, pero un Tesla vale casi un millón de pesos en su versión más barata”, sostuvo Capuano.
3. ¿En dónde se fabricará?
Uno de los elementos centrales del proyecto es el desarrollo de una planta propia de baterías en Puebla, entidad que ya alberga operaciones automotrices de Volkswagen y Audi.
La batería representa una de las piezas más estratégicas dentro de la industria de vehículos eléctricos debido a que puede concentrar hasta el 45% del valor total de una unidad.
Por ello, parte de la estrategia de Olinia ha sido intentar mantener el control local sobre ese componente.
“Cuando uno hace el costo de despiece, la batería es alrededor del 45% del costo total del vehículo y es muy importante que esa tecnología y esa capacidad de fabricación esté con nosotros”, afirmó Capuano.
La Secretaría de Energía ya destinó 195 millones de pesos al proyecto, recursos que forman parte de la instalación de esa planta.
“En este momento ya tenemos una planta que ya recibió fondeo de la Secretaría de Energía como parte de Olinia en donde vamos a fabricar nuestra propia batería… Vamos a ubicarnos en la capital de la tecnología, Puebla. Tendrá la capacidad de fabricar 150 MegaWhatHora por turno”, añadió Capuano.
El desarrollo tecnológico también contempla un esquema de uso dual para las baterías. Además de alimentar al vehículo, el objetivo es que puedan funcionar posteriormente como sistemas de almacenamiento energético para hogares o instalaciones eléctricas.
La idea se alinea con una tendencia internacional en la industria energética conocida como “segunda vida” de baterías, utilizada para extender el aprovechamiento de estos sistemas después de su uso automotriz.
Actualmente, el proyecto ya opera con un equipo cercano a 70 personas provenientes del Instituto Politécnico Nacional y del Sistema Nacional de Institutos Tecnológicos.
“Todas las semanas llegan (a Puebla) decenas de personas en autobús, en sus vehículos, en right o como sea, y desde Puebla trabajan de lunes a viernes y después, las personas regresan a sus casas los fines de semana”, comentó Capuano.