En este contexto, la presión ya comienza a impactar a actores clave del ecosistema de telecomunicaciones. América Móvil, el mayor operador de telecomunicaciones en México y uno de los más grandes de América Latina, reconoció que la empresa se vio obligada a anticipar compras de teléfonos celulares para inventario para evitar una eventual escasez en sus centros de atención, aunque sin detallar el alcance de la medida.
Daniel Hajj, director general de la compañía, advirtió que el panorama aún es incierto y que no está claro si el efecto se limitará a un encarecimiento de los semiconductores o si derivará en problemas de disponibilidad de equipos en el mercado.
“El precio de los teléfonos también está subiendo. Queremos asegurarnos de tener suficientes teléfonos para atender a nuestra clientela”, aseguró el directivo en conferencia con analistas por los resultados financieros del primer trimestre de este año.
Presión en el mercado global de smartphones
La presión en la cadena de suministro ocurre en un momento particularmente delicado para el mercado global de smartphones. En el primer trimestre del año, las ventas mundiales cayeron 4%, y se anticipa un descenso de 14.8% para finales de 2026 , de acuerdo con estimaciones de FDM CCS Insight, debido al encarecimiento de componentes derivados de la crisis global de memorias y al aumento de costos logísticos asociados a disrupciones en rutas comerciales vinculadas al conflicto en Oriente Medio.
“La acumulación de inventario al inicio de la temporada ha retrasado la inevitable caída del mercado de dispositivos, pero las perspectivas siguen siendo motivo de gran preocupación”, aseguró la consultoría.
El impacto no se limita a las ventas unitarias. Los precios también han comenzado a reflejar la presión de la escasez. De acuerdo con la misma firma, algunos smartphones de gama básica ya han registrado incrementos superiores al 50% durante el primer trimestre, en comparación con el mismo periodo del año anterior.
La disputa por la producción de semiconductores
La explicación estructural detrás de esta presión se encuentra en la reconfiguración de prioridades de la industria de semiconductores. Las empresas fabricantes buscan expandir capacidad mediante la construcción de nuevas plantas, pero en el corto plazo enfrentan la disyuntiva de destinar producción a chips para IA, más rentables y estratégicos, o mantener el suministro para sectores tradicionales como el de telefonía móvil.
Gonzalo Rojón , director de análisis de The CIU, explicó que el desequilibrio podría prolongarse mientras no se estabilice la inversión en nuevas capacidades productivas.
“Este efecto lo veremos durante este año y parte del otro y todo dependerá a qué le dan más pesos los fabricantes si a unos procesadores que en este momento se capitalizan más o a las de otros sectores”, dijo el especialista.
La tensión en la cadena de semiconductores también abre la puerta a un posible ensanchamiento de la brecha tecnológica. Mientras los smartphones de gama alta incorporan procesadores optimizados para funciones de IA, los dispositivos de menor precio podrían rezagarse en términos de capacidad y desempeño, al depender de componentes menos avanzados.