Los siete empresarios franceses que conquistaron México, del tío de Marcelo Ebrard a los Baillères
Empresarios como Jean Baptiste Ebrard, Ernest Pugibet y Joseph Tron llegaron desde Francia y construyeron negocios que evolucionaron hasta convertirse en algunas de las compañías más importantes de México.
La influencia francesa en México va mucho de la comida o edificios históricos, entre finales del siglo XIX y principios del XX, un grupo de inmigrantes provenientes de Francia impulsó algunas de las empresas que transformaron el comercio, la industria y las finanzas del país.
Desde Jean Baptiste Ebrard, fundador de Liverpool y tío bisabuelo del secretario de Economía Marcelo Ebrard, hasta Ernest Pugibet, creador de la cigarrera El Buen Tono, estos empresarios dejaron un legado que aún se refleja en compañías como Liverpool, El Palacio de Hierro y Grupo BAL, encabezado por la familia Baillères.
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La migración francesa que cambió a México
A mediados del siglo XIX, cientos de jóvenes originarios del valle de Barcelonnette, en la región francesa de los Alpes de Alta Provenza, llegaron a México atraídos por las oportunidades que ofrecía un país en proceso de industrialización.
Muchos comenzaron como empleados en pequeños negocios, pero con el paso de los años fundaron almacenes, fábricas textiles, industrias tabacaleras y casas comerciales que marcarían el desarrollo económico nacional.
La comunidad francesa tuvo gran influencia económica durante el Porfiriato. El modelo de negocios se basaba en tiendas departamentales, la publicidad comercial y crédito al consumidor, de acuerdo con investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El éxito de estos empresarios está ligada a sus redes familiares, esto porque era común que un comerciante establecido en México llamara a hermanos o sobrinos para incorporarlos al negocio, lo que provocó que los grandes negocios fueran dirigidos completamente por franceses.
Algunas de esas empresas sobrevivieron a la Revolución Mexicana y evolucionaron hasta convertirse en corporativos que hoy forman parte de la economía mexicana.
Los siete empresarios franceses que dejaron huella en México
Ernest Pugibet
Uno de los personajes más conocidos fue Ernest Pugibet, quien llegó a México en la segunda mitad del siglo XIX y fundó la fábrica de cigarros El Buen Tono, considerada una de las industrias más modernas de su época.
Además de fabricar cigarros, tuvo una gran presencia en campañas publicitarias, rifas promocionales y programas de bienestar para sus trabajadores, convirtiéndose en un referente de la industrialización mexicana.
Joseph Tron y Joseph Léautaud
Los orígenes de El Palacio de Hierro están en Joseph Tron y Joseph Léautaud quienes impulsaron un modelo de tienda departamental inspirado en los grandes almacenes europeos, que revolucionó la forma de vender ropa, muebles y artículos para el hogar en México.
Fachada de la tienda departamental El Palacio de Hierro, ubicada en las calles de Moliere y Homero en la colonia Polanco. (Moisés Pablo/Cuartoscuro)
Después, adquirieron Fábricas de Francia, con esa experiencia crearon la sociedad J. Tron y Cía., con la que buscaron transformar el modelo tradicional de los pequeños almacenes de novedades en un concepto inspirado en los grandes establecimientos europeos.
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Alexandre Reynaud
Otro de los empresarios destacados fue Alexandre Reynaud, quien llegó al país para incorporarse al comercio de textiles y artículos importados. En 1860 se asoció con el empresario Victor Gassier para operar el almacén Las Fábricas de Francia, uno de los negocios de ropa y novedades más importantes de la Ciudad de México.
También impulsó el desarrollo industrial al participar en la creación de la fábrica textil Santa Rosa, en Veracruz, considerada una de las más modernas de finales del siglo XIX, y promovió la construcción de Las Fábricas Universales, un almacén inaugurado en 1909 frente a El Palacio de Hierro, cuyo diseño retomó la arquitectura de los grandes almacenes parisinos.
Jean Baptiste Ebrard
Entre los nombres más conocidos figura Jean Baptiste Ebrard, fundador de El Puerto de Liverpool. Originario de Barcelonnette, abrió un pequeño negocio de ropa en el centro de la Ciudad de México que con el tiempo dio origen a una de las cadenas departamentales más grandes del país.
Jean Baptiste Ebrard, comerciante francés y tío abuelo de Marcelo Ebrard, funda El Puerto de Liverpool en el Centro de la Ciudad de México.(Jeff Greenberg/Jeffrey Greenberg/Universal Imag)
Ebrard es, además, tío bisabuelo del excanciller y actual secretario de Economía Marcelo Ebrard, un vínculo familiar que ha despertado interés sobre el origen francés de una de las familias políticas más conocidas de México.
Léon Signoret
Comenzó su carrera trabajando en Las Fábricas de Francia, donde adquirió experiencia en el comercio de ropa y artículos importados. Poco después se asoció con su hermano Antoine Signoret y con Léon Honnorat para fundar el almacén El Puerto de Veracruz, uno de los negocios más importantes de la Ciudad de México a finales del siglo XIX, especializado en la venta de textiles, muebles, artículos para el hogar y productos europeos.
Además, Signoret fue consejero y accionista en algunas de las empresas más importantes del Porfiriato, entre ellas el Banco de Londres y México, la Fábrica de Papel San Rafael, la Compañía Industrial de San Ildefonso, la Compañía Bancaria de París y México y la Fundición de Fierro y Acero de Monterrey.
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La familia Baillères
La historia de la familia Baillères también está vinculada con la migración francesa, según testimonios del empresario Alberto Baillères González, sus antepasados llegaron desde Francia y se establecieron en Guanajuato, donde comenzaron actividades relacionadas con la agricultura y el comercio regional antes de que la familia desarrollara un grupo empresarial con presencia nacional.
La historia de los Baillères: de vender maíz y granos a ser dueños del Palacio de Hierro y la plata
Sin embargo, los Baillères consolidaron su influencia económica varias décadas después, cuando Raúl Baillères Chávez, padre de Alberto Baillères, construyó una trayectoria empresarial en sectores como finanzas, industria y comercio. Posteriormente, Alberto Baillères tomó el control del grupo familiar y lo convirtió en uno de los conglomerados privados más importantes del país.
Uno de los activos más emblemáticos de la familia es El Palacio de Hierro, además a través de Grupo BAL, la familia amplió su presencia hacia industrias estratégicas como minería, seguros, pensiones y comercio. Entre sus principales empresas se encuentran Industrias Peñoles y Grupo Nacional Provincial (GNP).