En promedio, los consumidores mexicanos desembolsan 764 pesos al mes en plataformas de streaming, equivalente a 9,168 pesos al año. En comparación, en Brasil el gasto mensual asciende a 118 reales, alrededor de 408 pesos.
Para Radamés Camargo , especialista en la industria del streaming y analista de The CIU, el éxito de la regulación dependerá menos de la existencia de la norma y más de la capacidad de Profeco para supervisar su cumplimiento.
“No se tiene claro por qué no se está vigilando, pero en el país los temas digitales tienen una escaza vigilancia y requerimos fortalecerlos”, afirmó.
El especialista explicó que las diferencias entre plataformas pueden obedecer tanto a ajustes tecnológicos como a las inversiones necesarias para automatizar el envío de los recordatorios, aunque considera que, una vez implementados, los costos operativos son mínimos.
No obstante, también señaló que existe un incentivo comercial para retrasar la adopción de estos avisos.
Un recordatorio previo al cobro brinda al consumidor la oportunidad de reconsiderar si realmente desea conservar la suscripción, especialmente en un entorno donde el número de plataformas disponibles continúa creciendo, los precios han aumentado y los hogares revisan con mayor detalle sus gastos recurrentes.
Desde esa perspectiva, una mayor transparencia podría traducirse en un incremento de cancelaciones y una mayor rotación de clientes para las compañías.
“Pero desde el punto de vista del consumidor el que no se les comunique que tienen esta alternativa (renovar o cancelar) y que sepan que las empresas no lo hacen es algo que puede afectar a las streaming por considerarlas poco transparentes”, advirtió Camargo.
La obligación de notificar con cinco días de anticipación forma parte de un esfuerzo por equilibrar la relación entre consumidores y plataformas digitales en un mercado basado en pagos automáticos, donde la permanencia del cliente suele depender más de la inercia de las renovaciones que de una decisión consciente.
En un contexto donde el gasto en entretenimiento digital representa una porción cada vez mayor del presupuesto de los hogares mexicanos, el cumplimiento de esta obligación se perfila como una prueba tanto para la capacidad de vigilancia de Profeco como para el compromiso de las plataformas con la transparencia y la confianza de sus clientes.