“Hace como ocho años quisieron establecer un centro de datos aquí y, aunque la inversión era alrededor de tres veces mayor que una inversión normal, en Kampus dijimos que no. Para nosotros, como desarrolladores, los edificios se rentan, así que las construcciones tienen que ser lo más estándar posibles”, comenta.
Para cumplir con las adecuaciones que requieren este tipo de edificios, que necesitan contar con un suministro continuo de energía, además de recursos hídricos constantes —con estimaciones de hasta 5 millones de galones por día, de acuerdo con el Environmental and Energy Study Institute—, los desarrolladores de parques industriales deben realizar inversiones adicionales. Esto también se convierte en un factor que dificulta aceptar a los centros de datos.
“¿Qué pasa si yo le invierto 20 o 30 millones de dólares a un centro de datos y deciden irse y no renovar el contrato? ¿Cómo coloco ese edificio con otro inquilino? Eso ya se vuelve una estrategia comercial”, describe. “(Además) el tema de la energía sí es un desafío, y también el del agua”.
Mientras los contratos de los inquilinos en parques industriales pueden durar entre cinco y 10 años en promedio, para que la construcción de un centro de datos tenga sentido de negocio los contratos deberían ser más prolongados. Desde la perspectiva de Martínez, también presidente saliente de la Asociación de Parques Industriales de Jalisco (APIEJ), tendrían que extenderse entre 20 y 25 años para permitir amortizar la inversión y obtener rendimientos.
¿Y el empleo?
Pese a que los centros de datos involucran inversiones millonarias, los empleos que generan no alcanzan la misma magnitud. En el caso de CloudHQ en Querétaro, que en septiembre de 2025 anunció una inversión de 4,800 millones de dólares para construir seis centros de datos, la etapa de construcción genera 7,200 empleos, pero se prevé que, una vez que entren en operación, las instalaciones mantengan solo 900 puestos permanentes.
El debate sobre el limitado impacto de estas instalaciones en materia de empleo también ha llegado a Estados Unidos. Un ejemplo es el centro de datos Stargate, impulsado por OpenAI, Oracle y Related Digital, que prevé una inversión de 7,000 millones de dólares, una de las más grandes en Michigan , pero que creará apenas 450 empleos permanentes cuando entre en funcionamiento.
La generación de empleos de los centros de datos contrasta con el dinamismo que históricamente han generado sectores como el automotriz en México. Por ejemplo, la inversión de KIA de 2,500 millones de dólares para construir su planta en Nuevo León generó más de 5,000 empleos fijos en sus primeros años de funcionamiento.