El dato ya muestra el costo inmediato de la estrategia, pero la diferencia entre los precios a los que Pemex vende y los que enfrentan los importadores privados apunta a una presión adicional sobre las finanzas de la petrolera. La empresa está absorbiendo una parte del incremento internacional para que las estaciones puedan mantener los precios dentro del pacto voluntario establecido por el gobierno.
“Claro que Pemex está ganando menos. Está sacrificando ese ingreso para poder contener la inflación. La estrategia del pacto voluntario y los efectos adversos que está teniendo ponen en la cuerda floja a un Pemex cada vez más debilitado financieramente. A esto se suma la afectación a la inversión en el sector gasolinero. Esos son los costos ocultos de combatir la inflación”, dijo Alejandro Montufar, CEO de PetroIntelligence.
Una solución temporal con costo financiero
El mecanismo permite contener el impacto inmediato de los precios internacionales, pero traslada parte del costo a Pemex. La petrolera vende los combustibles en sus terminales por debajo del precio al que los importadores pueden ofrecerlos a las estaciones de servicio.
En la gasolina regular, Pemex vende a 21.68 pesos por litro, mientras que los importadores lo hacen en 25.60 pesos, una diferencia de 3.92 pesos. En el diésel, la brecha es todavía mayor, con un precio de Pemex de 25.24 pesos frente a 29.66 pesos de los importadores, una diferencia de 4.42 pesos por litro.
La gasolina premium , también presenta una brecha, aunque menor. Pemex la vende en sus terminales a 25.90 pesos por litro, frente a 27.42 pesos de los importadores.
Los precios corresponden al 10 de septiembre, según el análisis de PetroIntelligence.
El problema para Pemex es que la reducción de ingresos ocurre mientras la empresa ya enfrenta obligaciones financieras y pagos pendientes con proveedores y contratistas. Así, una medida diseñada para atender una presión de precios de corto plazo implica utilizar recursos de una compañía que necesita capacidad financiera para atender compromisos que no desaparecen cuando termine la escalada de los combustibles.
"Pemex es una herramienta de seguridad nacional y de seguridad energética en México, (pero con esta estrategia) la debilitas cada vez más", dijo
La distorsión también alcanza a los participantes privados. Los importadores deben asumir los costos de logística y transporte después de comprar el combustible, por lo que no pueden replicar los precios de Pemex y, al mismo tiempo, cumplir con el precio máximo de 24 pesos por litro para la gasolina regular y de 27 pesos para el diésel establecido en el pacto voluntario.