“El 33% de los consumidores come pollo, pero sólo el 18% consume pescados y mariscos, y lo vemos como un vaso medio vacío que puede estar lleno”, dijo.
Atún congelado, el laboratorio de crecimiento
Para tener parte de este negocio, la compañía desarrolló una estrategia para empujar el negocio de atún congelado. Vázquez explicó que hace aproximadamente cinco años el atún congelado representaba alrededor de 5% de la categoría de pescados y mariscos, mientras que actualmente supera 20%.
El crecimiento está acompañado de una ampliación del portafolio, con productos como medallones, carnitas, sashimi, brochetas y otras preparaciones. “Nosotros somos la categoría, vemos las marcas de Pinsa, principalmente Dolores y Saturno Pro y Pro Dolores. Tenemos pues más del 85% de participación de mercado. Hemos creado la categoría”, afirmó en entrevista con Expansión.
La empresa también modificó la forma de presentar los productos para facilitar su consumo y diferenciarse dentro del autoservicio, al incorporar nuevos empaques y desarrolló preparaciones listas para distintas ocasiones de consumo.
Para Vázquez, esa combinación permitió que el atún congelado dejara de ser una categoría limitada a unas cuantas presentaciones y llegara a una mayor cantidad de consumidores. “Vamos creciendo a nivel de doble dígito anual, y mucha innovación y los lanzamientos han sido muy bien recibidos”, dijo.
La estrategia de Pinsa no apunta solo a crecer en volumen mediante productos de menor precio, también busca desarrollar un segmento de productos con mayor valor, al que Vázquez denomina “premium funcional”.
La diferencia, explicó, está en que el consumidor no paga únicamente por un producto más caro, sino por atributos adicionales como practicidad, variedad y una experiencia distinta de consumo. “Premium es porque su precio es un poquito más alto que otros productos en esa categoría, pero que te da más cosas, te da más opciones de consumo”, señaló.