Pero para que esa estrategia funcione, Pemex necesita que sus refinerías puedan transformar ese petróleo de manera eficiente y que el valor obtenido de los productos compense lo que deja de recibir por exportar el crudo. Sin embargo, la empresa enfrenta retos operativos en su sistema de refinación, además de una infraestructura que requiere inversiones para elevar su capacidad y confiabilidad.
En agosto, Pemex reportó un incremento en el volumen enviado al Sistema Nacional de Refinación, que procesó 15% más crudo que en el mismo mes de 2025. La empresa también informó que la producción de petrolíferos aumentó 22%, mientras que la de gasolinas y diésel creció 23% y 49%, respectivamente.
Más barriles requieren más inversión
Pemex necesita desarrollar nuevos campos y detener la declinación de los que actualmente sostienen su plataforma.
Carlos Pascual, vicepresidente senior y director de geopolítica y asuntos internacionales de S&P Global Energy, señala que el problema combina la necesidad de invertir con la elevada deuda de la petrolera.
“El reto para Pemex es que tiene que seguir invirtiendo mientras tiene una deuda alta. Y las compañías internacionales son las que traen el capital y las compañías nacionales están compitiendo para atraer esos beneficios de inversión para desarrollar más campos”, dijo a Expansión.
Alma América Porres, experta en exploración y producción, ubica parte del problema en la estructura de los yacimientos que actualmente sostienen la producción. Los campos maduros ya no tienen capacidad para elevar sus volúmenes y todavía no se incorporan nuevas reservas en una escala suficiente para compensar esa declinación.
“Depende de los yacimientos maduros y mientras no exista una incorporación de reservas, sobre todo de los dos campos que estamos esperando que es Trión y Zama, pues no habrá incorporación ni aumento importante de la producción”, aseguró.
Quesqui e Ixachi, que habían contribuido a sostener la producción de hidrocarburos líquidos, incluidos los condensados, también se encuentran en declinación.
“La declinación seguirá mientras no exista una incorporación efectiva de producción por parte de nuevos campos”, añadió Porres.
Los contratos mixtos forman parte de la estrategia de Pemex para tratar de incorporar producción incremental. El plan contempla 21 contratos, pero al cierre del segundo trimestre solo nueve habían sido firmados y cuatro registraban avances operativos, de acuerdo con información de la propia empresa.
Porres considera que estos proyectos no aportarán en el corto plazo un volumen suficiente para cambiar la trayectoria de la producción.
“No va a ser significativa la producción para poder cambiar la tendencia que tenemos de declinación, va a ser la incorporación de los dos campos (Zama y Trión) los que sí puedan abonar”, apuntó.
La estrategia de llevarlo a las refinerías puede tener sentido económico si los productos refinados ofrecen mayores márgenes y permiten reducir importaciones. Pero al mismo tiempo, la caída de la producción reduce el volumen que puede destinarse tanto a exportación como a refinación.