La demanda de turbosina se desaceleró ligeramente, pero S&P Global Energy anticipa que retomará una trayectoria ascendente, particularmente por los cambios en los flujos internacionales de combustibles.
Europa, explicó Verdugo, perdió parte del suministro de combustibles que recibía de Medio Oriente y ahora está recurriendo a pedidos provenientes del Golfo de México. Esto puede añadir presión a una corriente de producto que también abastece a otros mercados.
México cuenta actualmente con tres días de inventarios de turbosina importada y 16 días de producción nacional. Aunque la cobertura del producto elaborado localmente es mayor, esto no significa que el país esté exento de riesgos de suministro, señaló Verdugo.
El problema puede amplificarse si Estados Unidos reduce sus exportaciones de diésel. Expansión publicó este lunes que las refinerías estadounidenses han privilegiado la producción de ese combustible , frente a las gasolinas y la turbosina, en respuesta al aumento de su precio y de la demanda nacional e internacional.
Carlos Pascual, vicepresidente senior y director de Geopolítica y Asuntos Internacionales de S&P Global Energy, advirtió que una eventual decisión del presidente Donald Trump de restringir las exportaciones de diésel para mantener el producto en Estados Unidos podría terminar afectando también a otros refinados.
Si el mercado estadounidense se inundara de diésel, las refinerías tendrían que reducir su producción. Eso impactaría directamente a los combustibles que ya se están produciendo en menores volúmenes, como la turbosina.
Pascual calificó esa posibilidad como un “balazo en el pie” para el sector.
El riesgo para la aviación está en que la menor producción relativa de turbosina ocurra al mismo tiempo que la demanda vuelva a crecer. En ese escenario, las aerolíneas tendrían que enfrentar un combustible más caro o una mayor competencia por el producto disponible.
¿Subirán más los vuelos?
El encarecimiento de la turbosina ya está reflejándose en los resultados financieros de las aerolíneas mexicanas.
Al cierre del segundo trimestre, el aumento en el costo del combustible de hasta 79% en algunos casos, contribuyó a pérdidas millonarias para las empresas del sector. Las aerolíneas han respondido inicialmente con una estrategia de simplificación de sus operaciones , es decir, reducir vuelos para elevar los niveles de ocupación antes que trasladar completamente el incremento a los pasajeros.