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Ni el Mundial ni los extranjeros: el motor del transporte por autobús es el turismo nacional

Ante el impulso menor al esperado del Mundial de Futbol, el sector apuesta por el turismo nacional, que representa 90% de su afluencia, para recuperar pasajeros durante el último trimestre del año.
Ni el Mundial ni los extranjeros: el motor del transporte por autobús es el turismo nacional
Las empresas apuestan por una recuperación de los viajes nacionales durante los últimos meses del año, un periodo en el que las vacaciones, los puentes y las visitas familiares suelen impulsar la demanda. (Imagen creada con IA)

El Mundial de Futbol no trajo el impulso que esperaba el autotransporte de pasajeros. Las líneas de autobuses que anticipaban un aumento en sus operaciones por la llegada de millones de visitantes extranjeros ahora dependen del turismo nacional para recuperar el movimiento y cerrar el año con mejores resultados.

Antes del torneo, la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat) estimaba que México recibiría hasta 5.5 millones de viajeros adicionales. La expectativa era que una parte de esos visitantes se desplazara desde las ciudades sede hacia destinos cercanos, como Puebla y Morelos, lo que abriría oportunidades para las empresas de transporte terrestre.

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Pero ese flujo no se tradujo en el crecimiento previsto. El sector registró una caída de entre 3 y 4% durante el primer semestre, afectado también por episodios de inseguridad que interrumpieron las corridas de autobuses en distintas partes del país. Entre ellos estuvo el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, que paralizó temporalmente los servicios y provocó interrupciones durante varios días en Jalisco.

El resultado obligó a ajustar las expectativas . Mientras a principios de año la industria esperaba crecer hasta 5% anual, ahora prevé cerrar 2026 con cifras similares a las de 2025. Para conseguirlo, las empresas apuestan por una recuperación de los viajes nacionales durante los últimos meses del año, un periodo en el que las vacaciones, los puentes y las visitas familiares suelen impulsar la demanda.

“Lo principal es el turismo nacional. El turismo internacional sigue llegando, pero realmente los que mueven los números en autobús son los turistas nacionales”, comenta en entrevista con Expansión Luis Zaldívar, presidente de la Canapat.

El dirigente estima que 90% de la afluencia del autotransporte de pasajeros corresponde a viajeros mexicanos, una proporción que explica por qué la recuperación del sector depende más de los desplazamientos dentro del país que de la llegada de visitantes extranjeros.

La apuesta está puesta en el segundo semestre, aunque el repunte no será uniforme. Septiembre suele ser un mes de baja demanda por el regreso a clases y las presiones económicas que enfrentan los hogares, mientras que octubre, noviembre y diciembre ofrecen mejores perspectivas para las empresas.

“Nosotros pensamos que se está reactivando. Ante el freno que hubo el primer semestre, la gente está empezando a moverse más, sobre todo lo esperamos para el último trimestre del año. Septiembre siempre es un mes bajo, porque es el inicio de clases y económicamente no es tan fácil para la población, pero pensamos que octubre, noviembre y diciembre ya van a empezar a moverse más”, expone Zaldívar.

Un turista que distribuye más su gasto

El peso del turismo nacional no se limita a su contribución al número de pasajeros. También está relacionado con la forma en que los viajeros distribuyen su gasto durante las vacaciones, un factor que repercute en otras actividades económicas y en los destinos que conectan las líneas de autobuses.

Mientras una parte de los visitantes internacionales opta por hoteles y resorts con paquetes todo incluido (all-inclusive), el turista mexicano suele combinar el hospedaje con recorridos por los centros de las ciudades, visitas a restaurantes, compras en mercados y actividades culturales o de naturaleza.

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Esa diferencia amplía las oportunidades de consumo para los negocios locales y favorece los desplazamientos terrestres hacia destinos cercanos a las principales ciudades.

“Realmente el volumen del gasto que deja el turista (extranjero) en el país, fuera de lo que hace en el hotel, es muy limitado”, explica Eliseo Llamazares, socio líder de Aviación y Turismo en KPMG México, en entrevista con Expansión.

El especialista señala que el viajero nacional suele buscar una experiencia más vinculada con la oferta local. “Se trata de un turismo (el nacional) de más calidad y que realmente quiere vivir un poco más la experiencia de México yendo a restaurantes mexicanos, yendo a lo que son los pueblos mágicos, comprando en mercados de artesanía y demás”, comenta.

Para el autotransporte de pasajeros, este comportamiento representa una oportunidad para atender una demanda que no se concentra únicamente en los destinos de playa o en los grandes centros turísticos. Los viajes entre ciudades, las escapadas de fin de semana y las visitas a localidades cercanas forman parte de los desplazamientos que sostienen las operaciones del sector.

Sin embargo, la dependencia del mercado nacional también tiene límites. La demanda se concentra en periodos específicos del calendario, lo que dificulta mantener un flujo constante de pasajeros durante todo el año y vuelve más relevante la búsqueda de turistas internacionales que ayuden a compensar las temporadas bajas.

Los eventos internacionales como escaparate

Aunque el Mundial no produjo el repunte esperado para las líneas de autobuses, los grandes eventos deportivos mantienen un valor para la industria turística. Su principal aportación puede estar en la exposición internacional de México y en la posibilidad de atraer visitantes en el mediano plazo, más allá de los días en que se celebran las competencias.

Llamazares considera que el Mundial y otros acontecimientos, como la Fórmula 1, contribuyen a posicionar a México entre los destinos que consideran los viajeros de otras regiones.

“Realmente el mercado nacional es muy importante, lo sigue siendo y lo seguirá, pero no hay que olvidar que para complementarlo se necesita del internacional”, sostiene.

El especialista añade que estos eventos permiten ampliar el reconocimiento de México en mercados donde todavía existe margen para atraer más visitantes. “Lo que hacen este tipo de eventos es posicionar a México en el mapa, y no en el mapa de Norteamérica porque ahí ya es bien conocido. Se trata del mapa de lo que es el mercado asiático, el europeo y el de muchos mercados emergentes”, afirma.

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