Menos estímulos fiscales presionan a las empresas
Las condiciones de inseguridad y el deterioro de la infraestructura también alimentan las críticas del sector al costo de utilizar las carreteras federales. Desde la perspectiva de la Canacar, el pago de peajes no se corresponde con las condiciones de circulación ni con la seguridad que reciben los transportistas.
A esta inconformidad se suma la falta de compensaciones cuando una unidad es robada y las empresas no reciben su vehículo ni una respuesta sobre su situación.
En materia fiscal, el sector advierte sobre los posibles efectos de la iniciativa de la Ley de Ingresos de la Federación para 2027, que plantea reducir 300 a 250 millones de pesos el umbral de facturación para acreditar 50% del gasto en casetas contra el Impuesto Sobre la Renta (ISR) causado.
Para la industria, el cambio podría reducir el beneficio fiscal disponible y afectar su competitividad, en un escenario en el que las empresas ya enfrentan mayores costos y riesgos operativos.
“Enfrentamos una sobreregulación, reducción de estímulos fiscales y una presión económica que compromete la operación de miles de empresas y empleos de quienes dependen de ellas”, subraya Ramos.
La Canacar representa a alrededor de 3,500 empresas de autotransporte de carga, desde micro y pequeñas compañías hasta grandes corporativos con flotas que pueden ir de una unidad a 1,000 camiones o más. El organismo advierte que las condiciones actuales también afectan los incentivos para ampliar las operaciones y renovar las flotas.
El impacto potencial va más allá de las empresas transportistas. De acuerdo con datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, el sector genera más de 2 millones de empleos, por lo que los costos y las dificultades para operar también comprometen las fuentes de trabajo que dependen de esta actividad.
Transportistas buscan una respuesta de la Presidencia
La movilización también responde al descontento con el diálogo que el sector ha mantenido con las autoridades. Según la Canacar, las conversaciones sobre los problemas del autotransporte comenzaron en febrero de 2024 y continuaron mediante mesas de trabajo con dependencias federales y autoridades estatales.
Sin embargo, el organismo sostiene que esos encuentros no han derivado en respuestas suficientes para resolver las dificultades que enfrenta la industria. Por ello, ahora busca llevar sus demandas directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Los transportistas de este país saldrán a manifestarse y esto es resultado de no tener respuestas que le ayuden al autotransporte de carga para seguir operando. Nuestro llamado es un llamado de unidad… Vamos a buscar el diálogo, pero un diálogo que nos dé respuestas sólidas y contundentes por el sector”, expuso Ramos.