La carga aérea marca el pulso del nearshoring
La apuesta de OMA ocurre en un entorno en el que los aranceles, las tensiones comerciales y los conflictos geopolíticos han obligado a las empresas a revisar sus estrategias de producción y distribución. Aunque estos factores han complicado las perspectivas de algunos sectores, el negocio de carga del grupo mantiene una trayectoria de crecimiento.
OMA registra un incremento de 40% en su negocio de carga, un comportamiento que refuerza sus expectativas para los próximos años. La perspectiva se apoya en la creciente integración productiva entre México y Estados Unidos, que ya no se limita al intercambio de mercancías terminadas, sino que involucra componentes, insumos y procesos distribuidos entre ambos territorios.
Para Dueñas, el movimiento de mercancías permite observar con mayor precisión la actividad industrial que se está instalando o expandiendo en el país. También ofrece una señal sobre la fortaleza de la relación económica bilateral, incluso cuando otros indicadores del transporte aéreo pueden mostrar comportamientos diferentes.
“Las condiciones están ahí. Este crecimiento de carga lo estamos viendo también hacia delante. Eso es resultado del nearshoring. Nosotros tenemos el pulso. Estamos en primera fila para ser testigos de que esta actividad continúa y de que está ahí y lo tenemos en el pulso a través de la carga, en el pulso del tráfico de negocios, porque el tráfico de negocios es mucho más resiliente que el tráfico turista”, subraya.
La diferencia es relevante para los planes de inversión aeroportuaria. Mientras el tráfico de pasajeros turísticos puede resentir cambios en el consumo y la capacidad de gasto de los viajeros, la carga está vinculada con las necesidades de abastecimiento y producción de las empresas. En el caso de Monterrey, su cercanía con Estados Unidos y su base industrial representan ventajas para atraer una mayor actividad logística.
El directivo también identifica el talento especializado y el bono demográfico de México como factores que pueden sostener el crecimiento de las operaciones manufactureras y, con ellas, la demanda de servicios aeroportuarios.
El T-MEC sigue siendo la pieza pendiente
Sin embargo, la certidumbre que ofrecen los resultados electorales no resuelve todas las interrogantes para las empresas que dependen del comercio regional. La definición de las reglas que regirán la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá sigue siendo determinante para las decisiones de inversión.
El T-MEC ocupa un lugar central en las perspectivas de OMA, debido a que la continuidad y profundidad de las cadenas de suministro entre los tres países dependen de condiciones comerciales previsibles. Para los aeropuertos del norte, esa claridad puede traducirse en más operaciones de carga, nuevas rutas y una mayor utilización de su infraestructura.
Dueñas considera que acelerar las definiciones sobre el acuerdo comercial ayudaría a las empresas a tomar decisiones con menos incertidumbre y a aprovechar las oportunidades que ofrece la integración regional.
“El T-MEC, entre más claras las reglas y entre más rápido tengamos algo, que si bien se están dando y hay buenos avances, entre más rápido se dé y tengamos claridad mejor va a ser”, resalta.