La marca AT&T podría mantenerse en el mercado móvil nacional
El modelo que propone Televisa podría favorecer la permanencia de la marca AT&T en México, al aprovechar su posicionamiento y su base de clientes dentro de la oferta conjunta del grupo. Hasta ahora Televisa ni AT&T han confirmado o detallado si el acuerdo de compra implicará la continuidad de la marca en términos comerciales.
Oxio , empresa que adquirió la operación de Telefónica México, optó por alcanzar un acuerdo con la compañía española para conservar el uso de la marca Movistar en el país. La decisión busca aprovechar el posicionamiento que la marca ya tiene entre los consumidores y evitar el reto de introducir una nueva identidad comercial desde cero.
Estados financieros de Televisa y AT&T estarán separados
Alfonso de Angoitia, copresidente de Grupo Televisa, explicó que en el ámbito financiero, la estrategia de Televisa también contempla mantener diferenciada, al menos en una etapa inicial, la información financiera de AT&T México respecto de sus negocios de izzi y Sky.
Además, indicó que no se prevé hacer pública la información financiera de AT&T México durante la fase inicial de integración, por lo que se evaluará posteriormente cómo divulgarla.
El directivo explicó que tras concretarse la operación, Televisa trabajará en la conversión de sus reportes, actualmente elaborados bajo los principios contables estadounidenses (US GAAP), a las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS).
AT&T México presenta actualmente sus reportes financieros bajo los principios contables estadounidenses, por lo que Televisa deberá realizar un proceso de conversión a las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS), con el objetivo de homologar los criterios contables de la compañía con los utilizados por el grupo.
Jesís Romo explicó que la decisión de separar los estados financieros de AT&T de Televisa también responde al acuerdo joint venture que alcanzó con Fintech.
De esta manera, Televisa apuesta por capturar los beneficios comerciales de la convergencia entre los servicios fijos y móviles sin avanzar, al menos en una primera etapa, hacia una integración operativa y financiera total.
El desafío estará en traducir la comercialización conjunta en eficiencias reales, mayores ingresos y una oferta más competitiva para los consumidores, sin que la separación de las estructuras limite el aprovechamiento de las sinergias.