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Cuando el dinero legal se vuelve problema con el SAT

Préstamos, donativos, transferencias o herencias pueden generar multas y revisiones si no se declaran o documentan correctamente.
mié 25 marzo 2026 05:55 AM
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Entre los movimientos que más dudas generan están las transferencias entre cuentas personales. En apariencia son operaciones simples, pero si no se distinguen correctamente en los registros bancarios, pueden prestarse a interpretaciones equivocadas en una revisión. (FJZEA/Getty Images/iStockphoto)

Recibir dinero de forma legal no siempre basta para estar en paz ante el fisco. Hay ingresos completamente lícitos que quedan mal estructurados, declarados o sin respaldo documental que pueden abrir la puerta a revisiones, multas y cuestionamientos sobre el origen de los recursos.

Detrás de ese riesgo no siempre hay evasión ni conductas ilegales. A veces el problema nace en errores que parecen menores: clasificar mal un ingreso, usar un concepto equivocado en una transferencia, no informar un préstamo en la declaración anual o asumir que, por tratarse de dinero entre familiares o amigos, la autoridad fiscal no lo va a observar.

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Por eso, más que mirar solo si el dinero “paga impuestos” o no, la clave está en entender cómo debe manejarse cada operación. Ahí entran préstamos, donativos, herencias, ventas de inmuebles, traspasos entre cuentas propias, movimientos entre familiares, viáticos y hasta gastos hechos con tarjetas de terceros.

“Todo ingreso, si no se estructura, puede generar un problema”, advierte Jesús Guillermo Mendieta González, integrante de la comisión técnica de Auditoría Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México.

Declarar mal también es un problema, aunque el ingreso sea real

Para ilustrarlo, el experto pone un ejemplo cotidiano: la diferencia en el tratamiento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) entre productos y servicios. Algunos bienes, como alimentos no preparados o medicamentos están gravados a tasa 0%, mientras que otros, como la venta de comida preparada, se les debe trasladar el 16%.

“Una persona que vende alimentos o medicamentos, que en estricta teoría deberían estar tasados al 0%, si los factura al 16% y paga así los impuestos, también lo está haciendo mal”, explica Jesús.

La situación inversa también ocurre: quien vende comida preparada y la reporta a tasa 0%, pese a que ese tipo de servicio sí debe pagar el IVA al 16%, también incurre en una declaración indebida.

Los traspasos entre cuentas propias deben identificarse como tales

Entre los movimientos que más dudas generan están las transferencias entre cuentas personales. En apariencia son operaciones simples, pero si no se distinguen correctamente en los registros bancarios, pueden prestarse a interpretaciones equivocadas en una revisión.

“En el concepto de la transferencia debes poner ‘traspaso entre cuentas propias’ o ‘depósito entre cuentas propias’”, explica el contador.

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De esta forma, cuando la autoridad revise los estados de cuenta podrá identificar que no hubo un aumento patrimonial adicional, sino el traslado del mismo dinero de una cuenta a otra.

El especialista insiste en que esa prevención sirve tanto para personas físicas como morales. Un concepto bien definido en la transferencia permite distinguir entre un ingreso nuevo y un movimiento interno.

Entre familiares no todo está exento: depende de quién da el dinero y cómo se documenta

Otro de los puntos donde suele haber más desinformación son las transferencias entre familiares. No todos los casos reciben el mismo tratamiento, y la diferencia depende tanto del vínculo como de la forma en que se documenta el movimiento.

“Cuando son traspasos entre cuentas de familiares en línea recta, de forma ascendente a descendente y viceversa, si tú le pones el concepto de ‘donación’, no causa impuestos”, señala Jesús.

En términos prácticos, eso aplica de padres a hijos y de hijos a padres, bajo lo establecido en el Código Civil, que reconoce este tipo de transferencias como donaciones entre familiares en línea recta. También puede operar con el cónyuge, siempre que esa relación pueda acreditarse conforme a esa misma legislación.

Fuera de esos supuestos, la situación cambia. Un depósito a un hermano, un tío, un primo o un sobrino no entra automáticamente en esa excepción por el solo hecho de existir un lazo familiar.

Por eso el especialista remarca que la autoridad no analiza relaciones personales, sino la forma en que el movimiento queda documentado y sustentado jurídicamente.

Un préstamo entre amigos sí puede generar problemas si no se estructura bien

“Los préstamos no causan impuestos más que por los intereses. Pero si el préstamo equivale o rebasa más de un año y no te pagan los intereses, eso se llama un ingreso acumulable, porque lo que tú estás haciendo es una simulación”, explica.

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Este tipo de operaciones se rigen por el Código de Comercio y la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, que consideran los préstamos entre particulares como actos de comercio cuando implican condiciones como plazo, contrato o intereses. En estos casos, los intereses son el ingreso gravable y deben documentarse mediante comprobantes fiscales.

Cuando estos préstamos se vuelven habituales o se otorgan a varias personas, pueden entrar en lo previsto por la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y en disposiciones supervisadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), ya que prestar dinero de forma sistemática es una actividad reservada a entidades autorizadas.

El especialista subraya que los préstamos menores a un año pueden no generar intereses si así se acuerda, pero deben constar en un contrato y cumplir con una lógica comercial real. Si, además, ese préstamo rebasa 600,000 pesos en el año, debe informarse en la declaración anual como dato informativo.

El contrato no es un exceso: es la prueba que te puede salvar en una revisión

Para préstamos ocasionales entre amigos, la recomendación del especialista es clara: documentarlos siempre.

“Déjenlo establecido a través de un contrato”, recomienda Jesús.

Ese documento permite acreditar ante la autoridad el origen del dinero, el monto prestado, el plazo de devolución y las condiciones pactadas, en línea con lo que exige la legislación mercantil.

En su explicación, pone un ejemplo concreto: si una persona presta 1 millón 200 mil pesos y recibe pagos mensuales, esos depósitos no representan un ingreso nuevo, sino la recuperación de su propio capital. Sin embargo, al superar 600,000 pesos en el año, sí deben informarse en la declaración anual.

Sin contrato, esa misma operación puede ser interpretada como ingresos acumulables no justificados.

Viáticos, tarjetas de terceros y gastos compartidos también pueden distorsionar tus ingresos

No todos los problemas nacen en operaciones grandes. Muchas inconsistencias se construyen a partir de hábitos cotidianos mal registrados.

Uno de los casos frecuentes son los viáticos o gastos a comprobar. Si esos montos no se respaldan con CFDI válidos, el SAT puede darles un tratamiento distinto al esperado.

Lo mismo ocurre con pagos grupales o uso de cuentas de terceros. Cuando el dinero entra a una cuenta, la autoridad lo atribuye al titular, no a quien realmente realizó la operación.

A eso se suma otra práctica riesgosa: pedir facturas de gastos que no corresponden a la actividad, ingresos o situación personal del contribuyente, lo que puede detonar revisiones más profundas.

Herencias, donativos, venta de inmuebles y otros ingresos deben informarse aunque no paguen impuesto

Uno de los errores más comunes es pensar que si un ingreso no genera impuesto inmediato, entonces tampoco debe reportarse.

“Todo se tiene que declarar”, afirma Jesús.

Y lo ejemplifica con herencias, donativos y préstamos. En esos casos puede no existir un impuesto por pagar, pero sí la obligación de informar al fisco, conforme al Código Fiscal de la Federación y las disposiciones aplicables en la declaración anual.

Eso también aplica para la venta o compra de inmuebles cuando estas operaciones modifican el patrimonio del contribuyente. En el caso de la casa habitación, la exención del ISR depende de cumplir requisitos específicos, incluida su correcta formalización.

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