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Estar registrado con el salario mínimo puede quitarte en promedio más de 2,800 pesos al mes

En México, es común que los patrones registren con el salario mínimo a sus trabajadores, a pesar de que, en los hechos, reciban un sueldo mucho mayor. Esto tiene más desventajas que ventajas.
jue 14 mayo 2026 05:53 PM
Estar registrado con el salario mínimo en tu trabajo puede quitarte en promedio más de 2,800 pesos al mes
Los trabajadores que están registrados con el salario mínimo en el IMSS, a pesar de ganar un sueldo mucho más alto, puede repercutir en su ahorro para el retiro, sus prestaciones para comprar vivienda y eventuales incapacidades. (Foto: Cristopher Rogel Blanquet/Getty Images)

A lo largo de su trayectoria laboral, a Gabriela nunca le han pagado un salario conforme a la ley, pese a ser una trabajadora altamente especializada. En el primer trabajo le pagaban debajo del salario mínimo. Gran parte del problema, añade, es que los mismos trabajadores desconocen cuál era el esquema bajo el cual los registraban ante el IMSS.

“Durante 10 años yo me dediqué a realizar estudios en un laboratorio clínico. Mis actividades requerían cierto grado de complicaciones en manejo de equipo, riesgos en caso de dañarlos y riesgos con pacientes que pueden ser agresivos, así como traslados a diferentes tipos de hospitales”, señaló Gabriela (cuyos datos reales se omiten por solicitud de anonimato), una trabajadora que laboró durante años en una clínica especializada en problemas mentales y del sueño.

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“Me daban un recibo de nómina, pero en el recibo venían varios conceptos como puntualidad, asistencia, que hacían que cuadrara cuánto ganaba al final (...) En ese momento no le tomamos importancia”. Gabriela señala que en su actual trabajo tampoco le entregan un recibo de nómina y se enteró hasta hace poco que existe una forma de verificar con cuánto está dada de alta.

En México, miles de trabajadores aceptan esquemas donde parte de su salario se paga “por fuera” para recibir más dinero inmediato, pero especialistas advierten que el costo aparece después: pensiones más bajas, incapacidades reducidas, menos ahorro para vivienda e incluso dificultades para acceder a créditos hipotecarios.

Recibir una parte del salario “por fuera” de la nómina puede parecer una ventaja inmediata para muchos trabajadores en México. El ingreso neto aumenta, las retenciones de impuestos son menores y, en contextos de necesidad laboral, aceptar estos esquemas suele convertirse en la única opción disponible. Sin embargo, detrás de ese dinero extra hay un costo silencioso que puede perseguir al trabajador durante años.

Una estimación realizada para este ejercicio muestra que una persona que gana 20,000 pesos mensuales, pero está registrada ante el IMSS con el salario mínimo (actualmente 9,582 pesos mensuales) podría perder alrededor de 33,000 pesos al año en aportaciones relacionadas con seguridad social, retiro y vivienda.

El problema, advierten especialistas, no solo afecta el ahorro pensionario. También impacta incapacidades, créditos hipotecarios, Infonavit, PTU (reparto de utilidades), seguros por invalidez e incluso pensiones para viudez u orfandad.

“Este tema es más común de lo que parece. No solo en pequeñas empresas; también me ha tocado verlo en empresas medianas y grandes”, explicó el contador fiscalista Santiago Vélez, del Colegio de Contadores Públicos de México, en entrevista.

"Cuando me embaracé, el IMSS me pagó el mínimo"

De acuerdo con Vélez, muchos trabajadores aceptan estos esquemas porque aparentemente en el corto plazo reciben más dinero líquido, ya que parte del sueldo se entrega en efectivo o mediante mecanismos alternos al salario formal. Pero el problema aparece cuando ocurre un accidente, una incapacidad o llega el momento del retiro.

“En el caso de las personas que están bajo el sistema de Afores, no tener esas aportaciones eventualmente derivará en que el retiro tenga una cantidad menor”, señaló.

El especialista explicó que las afectaciones pueden extenderse a múltiples prestaciones. Por ejemplo, las incapacidades del IMSS, incluyendo por embarazo, se calculan sobre el salario registrado oficialmente, no sobre lo que realmente percibe el trabajador.

“Cuando me embaracé, el IMSS me pagó el subsidio (del salario mínimo) y tuve que esperar a regresar a mi trabajo para que se me aportara lo demás”, relata.

La situación también se replica en accidentes laborales o incapacidades permanentes. Y, en el peor de los casos, cuando hay muerte por accidente laboral, los deudos y beneficiarios de una pensión (por viudez, por ejemplo) se ven en dificultades para demostrar que el trabajador fallecido ganaba más de lo que dicen los papeles.

“Puede ser una persona que pierde un brazo, una pierna o incluso quede parapléjica. Si parte del salario se pagaba ‘por dentro’ y otra parte no estaba registrada, ese ingreso simplemente se pierde”, explica el contador.

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Un esquema que parece 'bueno' al principio

Esta situación es precisamente lo que llevó a Karina García a “darse cuenta” y renunciar a una empresa con este tipo de prácticas indebidas. Ingeniera industrial de profesión, Karina vivió de cerca ese tipo de esquema laboral durante 2021, en plena recuperación económica tras la pandemia.

Tras quedarse sin actividad suficiente en su empresa familiar, aceptó un empleo en una compañía automotriz que le ofrecía 25,000 pesos mensuales y prestaciones como seguro médico y vales de despensa. Sin embargo, el salario completo no sería registrado ante el IMSS.

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Muchos trabajadores se enteran que están dados de alta con el salario mínimo hasta que tienen que solicitar un pago de incapacidad ante el IMSS. (IMSS)

“Me indicaron: ‘sí son los 25,000, pero la empresa, por cuestiones administrativas, te da una parte vía nómina con salario mínimo y el resto bajo un esquema que se llama pensión’”, relató.

García firmó dos contratos, uno por el salario mínimo y otro por el pago complementario bajo el concepto de ‘pensión’. En ese momento, dice, la necesidad económica pesó más que las implicaciones de largo plazo, y lo que le importaba era asegurarse un empleo.

“Al principio no lo ves tan mal porque te llega prácticamente todo el dinero íntegro a tu cuenta y pagas menos impuestos”, explicó e incluso reconoció que la parte “proporcional” que no se iba en aportaciones o impuestos lo gastaba para necesidades personales y de su hogar.

El riesgo, sin embargo, era alto, pues como encargada de atender todo tipo de contingencia medioambiental o patrimonial de la empresa, tenía que estar disponible prácticamente las 24 horas, los 7 días de la semana. Y no fueron pocas las veces que tuvo que trasladarse en la madrugada a la zona industrial Finsa en Puebla, hasta que una vez estuvo a punto de sufrir un accidente.

De hecho su percepción sobre su situación laboral cambió cuando una compañera sufrió un accidente y tuvo que ausentarse por incapacidad. “La chica peleó que le pagaran la incapacidad con su salario completo y la respuesta fue: ‘estás dada de alta con el mínimo y te vamos a pagar lo que indica el IMSS’”, contó. Es decir, la empleada solo recibió el subsidio que marcaba la ley por parte del instituto, pero la empresa no complementó el monto que correspondía a su ‘salario real’ .

Fue entonces cuando comenzó a dimensionar el riesgo. “Ahí dije, no, ya no está padre. Porque tú estás colaborando para que la empresa pague menos impuestos, pero cuando el problema está del otro lado, solo te pagan lo registrado”, recordó.

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Hipotecas rechazadas y frustración financiera

Para Vélez, uno de los efectos menos visibles es el “costo de oportunidad” que enfrentan los trabajadores al intentar acceder a créditos hipotecarios o financiamiento.

“Hay ocasiones en que rechazan una hipoteca porque el salario que aparece ante terceros es mucho menor que lo que realmente perciben”, señaló.

El problema, añadió, genera frustración porque muchos trabajadores descubren demasiado tarde que el sueldo oficial es insuficiente para que bancos o el Infonavit aprueben un crédito.

“Todos estos créditos se basan en algoritmos y estadísticas. Hay un costo de oportunidad que muchas veces no es medible en dinero”, dijo.

Un problema que también afecta PTU e Infonavit

Además del retiro y las incapacidades, el especialista señaló que registrar salarios menores también reduce el monto de utilidades (PTU), así como aportaciones al Infonavit y otros beneficios laborales.

“Al tener un salario menor, esta participación de utilidades también se ve perjudicada”. Vélez sostuvo que muchos empleadores justifican estas prácticas argumentando que el costo laboral en México es elevado debido a cuotas de seguridad social, impuestos sobre nómina y obligaciones de liquidación.

Sin embargo, advirtió que las consecuencias legales pueden ser severas. “Puede derivar en multas fiscales, laborales, de seguridad social e incluso en temas penales”, afirmó.

Declaración anual sin saldo a favor

Gabriela recuerda que cuando la contrataron, nunca le explicaron que su salario iba a ser uno ante el IMSS y otro en la realidad, sino que se dio cuenta tiempo después. “En mi caso no fue voluntario, ni fue un acuerdo (...) Por eso no veía ninguna repercusión hasta que comencé a tener dudas sobre mi crédito para la vivienda y mis prestaciones. Pero los patrones lo manejan de una forma tan natural que si yo les pregunto a mis compañeros con cuánto están dado de alta, muchos lo desconocen; porque no estamos informados”.

“Cuando yo me percaté de mi situación sí pedí que se hiciera la modificación. Porque para mí, el problema era a la hora de pagar impuestos, porque cuando hice mis declaraciones, no concordaba lo que yo tenía dado de alta con lo que estaba percibiendo. Yo ya no tenía saldos a favor, siempre tenía saldos en contra. Y eso afecta muchísimo, tener que estar pagando, porque no estoy regulada”. Y cuando intenté que se me hiciera el ajuste, la respuesta de mi patrón fue ‘tú no tendrías por qué estar haciendo declaraciones’”.

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