“Me daban un recibo de nómina, pero en el recibo venían varios conceptos como puntualidad, asistencia, que hacían que cuadrara cuánto ganaba al final (...) En ese momento no le tomamos importancia”. Gabriela señala que en su actual trabajo tampoco le entregan un recibo de nómina y se enteró hasta hace poco que existe una forma de verificar con cuánto está dada de alta.
En México, miles de trabajadores aceptan esquemas donde parte de su salario se paga “por fuera” para recibir más dinero inmediato, pero especialistas advierten que el costo aparece después: pensiones más bajas, incapacidades reducidas, menos ahorro para vivienda e incluso dificultades para acceder a créditos hipotecarios.
Recibir una parte del salario “por fuera” de la nómina puede parecer una ventaja inmediata para muchos trabajadores en México. El ingreso neto aumenta, las retenciones de impuestos son menores y, en contextos de necesidad laboral, aceptar estos esquemas suele convertirse en la única opción disponible. Sin embargo, detrás de ese dinero extra hay un costo silencioso que puede perseguir al trabajador durante años.
Una estimación realizada para este ejercicio muestra que una persona que gana 20,000 pesos mensuales, pero está registrada ante el IMSS con el salario mínimo (actualmente 9,582 pesos mensuales) podría perder alrededor de 33,000 pesos al año en aportaciones relacionadas con seguridad social, retiro y vivienda.
El problema, advierten especialistas, no solo afecta el ahorro pensionario. También impacta incapacidades, créditos hipotecarios, Infonavit, PTU (reparto de utilidades), seguros por invalidez e incluso pensiones para viudez u orfandad.
“Este tema es más común de lo que parece. No solo en pequeñas empresas; también me ha tocado verlo en empresas medianas y grandes”, explicó el contador fiscalista Santiago Vélez, del Colegio de Contadores Públicos de México, en entrevista.
"Cuando me embaracé, el IMSS me pagó el mínimo"
De acuerdo con Vélez, muchos trabajadores aceptan estos esquemas porque aparentemente en el corto plazo reciben más dinero líquido, ya que parte del sueldo se entrega en efectivo o mediante mecanismos alternos al salario formal. Pero el problema aparece cuando ocurre un accidente, una incapacidad o llega el momento del retiro.
“En el caso de las personas que están bajo el sistema de Afores, no tener esas aportaciones eventualmente derivará en que el retiro tenga una cantidad menor”, señaló.
El especialista explicó que las afectaciones pueden extenderse a múltiples prestaciones. Por ejemplo, las incapacidades del IMSS, incluyendo por embarazo, se calculan sobre el salario registrado oficialmente, no sobre lo que realmente percibe el trabajador.
“Cuando me embaracé, el IMSS me pagó el subsidio (del salario mínimo) y tuve que esperar a regresar a mi trabajo para que se me aportara lo demás”, relata.
La situación también se replica en accidentes laborales o incapacidades permanentes. Y, en el peor de los casos, cuando hay muerte por accidente laboral, los deudos y beneficiarios de una pensión (por viudez, por ejemplo) se ven en dificultades para demostrar que el trabajador fallecido ganaba más de lo que dicen los papeles.
“Puede ser una persona que pierde un brazo, una pierna o incluso quede parapléjica. Si parte del salario se pagaba ‘por dentro’ y otra parte no estaba registrada, ese ingreso simplemente se pierde”, explica el contador.