Los precios de las referencias del crudo estadounidense, WTI, y del europeo, Brent, han sufrido un desplome durante este 2020 tras el fracaso de la primera reunión de la OPEP el 6 de marzo; y aunque se recuperaron un poco antes de las pláticas de este fin de semana, los precios no han reaccionado con optimismo tras el acuerdo. Ambos contratos pierden cerca de 5% en la jornada de este martes.
La postura de México de negarse a reducir el 23% que le correspondía como parte del pacto con los otros 22 miembros de OPEP+, y las dudas de cómo se instrumentarán los recortes, contribuyen a pensar en la fragilidad del acuerdo, dice Ramírez.
“Esto muestra que no tiene la profundidad política que debería tener, el compromiso político que debería tener, y la gente sigue apostando a que el petróleo va a seguir cayendo. Si se quiere detener todos deberían poner rodilla en el suelo”, subraya el experto.
Rafael Ramírez agrega que la postura de México durante estos días ante la OPEP parecen contradictoria viniendo de un gobierno de posición de izquierda como el de Andrés Manuel López Obrador, que parece minimizar el impacto de la pandemia de covid-19.
“Siempre he creído (…) que la OPEP es la unión de actuación de países productores más exitoso de la historia. En consecuencia, para mí, resulta un poco inconsistente la posición de México, en el sentido de que el país debe de darse cuenta que el mundo está confrontando una situación del coronavirus que está impactando a la economía de manera tremenda”, dice el ex ministro de energía venezolano.
El gobierno de López Obrador ha apostado desde el inicio de su gobierno a elevar la producción y refinación de petróleo de Pemex, y celebró el acuerdo alcanzado con la OPEP+, tras la intervención del gobierno de Donald Trump en la negociación, sin dejar en claro el compromiso pactado entre ambos mandatarios para desatorar las pláticas del fin de semana.
También pueden existir repercusiones para México en futuros acuerdos, donde la OPEP pudieran tomar medidas de represalia en el mercado energético, dice Padilla. “Si ellos (el gobierno mexicano) deciden hacer alguna cosa que está en contra del acuerdo, esto va a poner una mala luz sobre México”, dice el especialista.
El gobierno mexicano, además de sólo rebajar en 100,000 barriles y no en 400,000 barriles su producción, la elevará de nuevo a partir de julio, en lugar de seguir con recortes menores como el resto de miembros de OPEP+, dijo Rocío Nahle, secretaria de Energía, en una entrevista radiofónica este lunes.
La mezcla mexicana del exportación (MME) que ofrece Pemex acumula una caída de 70% en lo que va del año, y cerró en 17.16 dólares por barril este lunes. El gobierno depende en buena medida de los ingresos por la exportación de petróleo para su presupuesto federal, y este año tiene contratado un seguro en los mercados para vender una parte de su producción de crudo a 49 dólares, aunque no se conoce a detalle ni el monto ni los mecanismos para que se cumplan estas coberturas a finales de este año.