En lo que va del año, el precio del oro ha subido 34% y ya superó los 2,000 dólares por onza por primera vez en la historia. “Los inversionistas ilustran la falta de confianza en otros instrumentos y favorecen el lingote como una reserva de valor. La continua incertidumbre por el COVID-19, combinada con los bancos centrales y los gobiernos que inundan sus economías con estímulos y ayudas, ha llevado a una mayor demanda del metal precioso”, señala Adam Vettese, analista de la plataforma global de inversiones eToro.
No todas las mineras salen beneficiadas. De las cuatro que cotizan en la Bolsa mexicana, las que más han subido en lo que va del año son Peñoles, con un alza de 94%, y Minera Frisco, con un avance de 31%. Ambas firmas se dedican en su mayoría al oro y la plata: Peñoles obtiene 60% de sus ingresos de metales preciosos y en Minera Frisco tienen una aportación de 50%.
Si bien el impacto positivo es inmediato en el mercado accionario, no lo es así en los resultados de las empresas. En el segundo trimestre, las ventas de las cuatro compañías cayeron y -excepto Grupo México- registraron pérdidas netas. Aunque los números son negativos, los analistas ven -en general- reportes positivos, lo que también ha apoyado el alza de sus acciones en el último mes.
En el segundo trimestre, el flujo operativo (Ebitda) de Grupo México cayó 19%, mientras que su utilidad neta aumentó 28%. La empresa enfrentó una menor demanda de los metales por el efecto de la contingencia sanitaria, ya que las actividades productivas se detuvieron, y una caída de 11% en el precio del cobre -que representa 82%de los ingresos de su división minera-. Sin embargo, para analistas de Masari Casa de Bolsa “los resultados fueron positivos en la medida que durante el trimestre se registró una expansión tanto en los márgenes operativos como en el margen neto. Se mantiene una importante solidez financiera en la empresa”.