Apetito por el sector
El interés de los inversionistas institucionales está garantizado. Las afores y aseguradoras buscan activos de largo plazo, con flujos predecibles y respaldados por activos reales. “Es más, sería muy apetitoso bursatilizar contratos con el gobierno federal, que es el mejor riesgo que tenemos y salir a mercado con esos contratos”, afirma García.
El modelo de inversión mixta, que impulsa el Plan México, también abre un nuevo frente. En lugar de concesionar completamente una carretera, el estado mantiene el control y paga al privado por la inversión, mantenimiento y operación.
“Es un contrato bastante estable, con riesgos muy limitados, y muy bursatilizable”, dice el socio de KPMG. En este esquema, los títulos respaldados por los pagos del gobierno ofrecen una seguridad adicional para inversionistas.
Sin embargo, no todos los proyectos serán candidatos inmediatos. El resurgimiento de este mecanismo depende de la maduración de los activos. Y es que los proyectos en desarrollo no se suelen bursatilizar, es un instrumento usado en proyectos que están generando ingresos estables, explica Roberto Ballinez, director ejecutivo senior de Finanzas de HR Ratings.
Esto implica que las grandes inversiones anunciadas hoy podrían llegar al mercado entre cinco y seis años, cuando comiencen a generar flujos constantes. Mientras tanto, los créditos bancarios estructurados seguirán siendo la principal fuente de fondeo en la etapa de construcción, asegura Ballinez.
El potencial tampoco está exento de riesgos. En el esquema mixto, la prestación deficiente de un servicio podría reducir ingresos, y siempre existe la dependencia de la solidez fiscal del Estado. Sin embargo, los especialistas consideran que estos riesgos son manejables y compensados por la estabilidad de los contratos. A nivel macro, factores externos como la política comercial de Estados Unidos se percibe por los especialistas como de bajo impacto en el sector carretero, cuyo horizonte es de largo plazo.
“Más que riesgos, estamos viendo oportunidades. Necesidades de financiamiento existen y el sector privado tiene mucho que aportar al crecimiento del sector carretero”, señala Ballinez.
Por lo pronto, en el corto plazo los especialistas auguran nuevas emisiones vinculadas a ampliaciones y modernizaciones de carreteras ya concesionadas. “Aun cuando ya estén bursatilizadas, necesitan recursos nuevos para hacer esa ampliación. Ese grupo está ahí, está por venir y es susceptible también de colocar títulos en el mercado”, prevé García.
Mientras que en el mediano plazo, el portafolio de proyectos del Plan México se transformará en materia prima para futuras bursatilizaciones. “Hay mercado de las nuevas, de los proyectos que se están ampliando y de los que estén reestructurando. Por donde lo veamos hay potencial para ver nuevamente una reactivación de estos mecanismos”, asegura el socio de KPMG.