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Las bursatilizaciones carreteras resurgen con el Plan México

El Plan México revivirá las bursatilizaciones de estas vías, un mecanismo que ha estado en el limbo en los últimos años.
mié 07 enero 2026 01:00 PM
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El resurgimiento de estos instrumentos depende de la maduración de los proyectos carreteros y de qué tan rápido se desarrollen. (Foto: AMAIRANY LINAREZ)

Un viejo conocido se vuelve a encarrilar. Se trata de las bursatilizaciones carreteras, un mecanismo que puede vivir una nueva etapa de auge gracias al Programa Nacional de Infraestructura Carretera 2025-2030 y al Plan México, programas que plantean la inversión de 369,814 millones de pesos entre 2025 y 2030 para la construcción y modernización de las carreteras del país.

Alejandro De la Vega, director ejecutivo de Banca Corporativa y de Empresas de Multiva, explica que las bursatilizaciones carreteras son una figura que funciona como un bono sobre un proyecto, solo que, para la emisión, lo que se utiliza son los ingresos esperados de las carreteras.

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Una de las últimas operaciones fue la anunciada por Hacienda en 2019 en la bursatilización de los peajes de la autopista México-Puebla. Se colocaron 6,164 millones de pesos, una operación que recibió una demanda de 15,000 mdp de distintos tipos de inversionistas institucionales, lo que equivale a 2.4 veces el monto emitido y que refleja la confianza de los mercados en estos mecanismos.

El esquema no es nuevo. En los años 2000 y principios de la década pasada se multiplicaron las emisiones respaldadas por carreteras de cuota, pero luego vino un periodo de menor dinamismo. Entre 2022 y 2024 se han bursatilizado las autopistas Arriaga-Ocozocoautla, Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal de las Casas, Nuevo Necaxa-Tihuatlán, Monterrey-Saltillo y la Perote-Banderilla; así como el Libramiento de Xalapa.

“Hubo un pico de bursatilizaciones porque ya teníamos de los programas carreteros, incluyendo los que salieron del sexenio del presidente Fox, activos produciendo dinero y se hicieron refinanciamientos. Pero ya los proyectos bursatilizables estaban bursatilizados y no hubo muchos activos nuevos en los últimos años”, comenta Ignacio García, socio líder de Deal Advisory & Strategy en KPMG México.

Ahora, el panorama luce distinto. El Plan México contempla proyectos carreteros, con esquemas que incluyen obra pública, concesiones y modelos híbridos como los contratos de mantenimiento, rehabilitación y operación. “La oportunidad para financiar estos proyectos es enorme, como nunca la habíamos visto”, asegura De la Vega.

El mapa de la red muestra la oportunidad. Consta de 51,000 kilómetros de carreteras federales, 104,000 estatales y 11,000 de cuota. Además, el rezago en conservación es mayúsculo, lo que se traduce en otra oportunidad.

Los planes están por todo el país. En el norte, proyectos como el corredor Guaymas–Chihuahua y el Sonora–Puerto Peñasco se perfilan estratégicos para el nearshoring; en el Bajío destacan tramos como San Luis Potosí–Querétaro y Uruapan–Zamora; mientras que en el sureste, el corredor transístmico y las vías de Oaxaca y Veracruz son prioritarias para mejorar la conectividad.

El entorno macroeconómico también juega a favor. Banxico ha iniciado un ciclo de recortes que ubican la tasa de referencia en 7.75%, después de haber alcanzado niveles de 11.25%. “Estamos en un ciclo de bajada, lo que ayuda a que el costo de financiamiento se esté haciendo un poquito más barato”, dice De la Vega.

Además, la inflación se mantiene cerca del rango objetivo del banco central, lo que estabiliza los ingresos de los concesionarios, pues los peajes se actualizan anualmente conforme al índice de precios, explica el especialista.

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Apetito por el sector

El interés de los inversionistas institucionales está garantizado. Las afores y aseguradoras buscan activos de largo plazo, con flujos predecibles y respaldados por activos reales. “Es más, sería muy apetitoso bursatilizar contratos con el gobierno federal, que es el mejor riesgo que tenemos y salir a mercado con esos contratos”, afirma García.

El modelo de inversión mixta, que impulsa el Plan México, también abre un nuevo frente. En lugar de concesionar completamente una carretera, el estado mantiene el control y paga al privado por la inversión, mantenimiento y operación.

“Es un contrato bastante estable, con riesgos muy limitados, y muy bursatilizable”, dice el socio de KPMG. En este esquema, los títulos respaldados por los pagos del gobierno ofrecen una seguridad adicional para inversionistas.

Sin embargo, no todos los proyectos serán candidatos inmediatos. El resurgimiento de este mecanismo depende de la maduración de los activos. Y es que los proyectos en desarrollo no se suelen bursatilizar, es un instrumento usado en proyectos que están generando ingresos estables, explica Roberto Ballinez, director ejecutivo senior de Finanzas de HR Ratings.

Esto implica que las grandes inversiones anunciadas hoy podrían llegar al mercado entre cinco y seis años, cuando comiencen a generar flujos constantes. Mientras tanto, los créditos bancarios estructurados seguirán siendo la principal fuente de fondeo en la etapa de construcción, asegura Ballinez.

El potencial tampoco está exento de riesgos. En el esquema mixto, la prestación deficiente de un servicio podría reducir ingresos, y siempre existe la dependencia de la solidez fiscal del Estado. Sin embargo, los especialistas consideran que estos riesgos son manejables y compensados por la estabilidad de los contratos. A nivel macro, factores externos como la política comercial de Estados Unidos se percibe por los especialistas como de bajo impacto en el sector carretero, cuyo horizonte es de largo plazo.

“Más que riesgos, estamos viendo oportunidades. Necesidades de financiamiento existen y el sector privado tiene mucho que aportar al crecimiento del sector carretero”, señala Ballinez.

Por lo pronto, en el corto plazo los especialistas auguran nuevas emisiones vinculadas a ampliaciones y modernizaciones de carreteras ya concesionadas. “Aun cuando ya estén bursatilizadas, necesitan recursos nuevos para hacer esa ampliación. Ese grupo está ahí, está por venir y es susceptible también de colocar títulos en el mercado”, prevé García.

Mientras que en el mediano plazo, el portafolio de proyectos del Plan México se transformará en materia prima para futuras bursatilizaciones. “Hay mercado de las nuevas, de los proyectos que se están ampliando y de los que estén reestructurando. Por donde lo veamos hay potencial para ver nuevamente una reactivación de estos mecanismos”, asegura el socio de KPMG.

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