En ese contexto, “el peso mexicano ha comenzado a perder terreno como la divisa preferida para estrategias de carry trade”, de acuerdo con Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base. Medido a través del Sharpe Ratio —indicador que evalúa el rendimiento en función del riesgo—, el peso registra en 2026 un nivel de 1.84, lo que evidencia un desempeño más débil frente a otras monedas emergentes.
“Este resultado refleja que, aunque el peso sigue generando rendimientos, su mayor volatilidad y la compresión del carry han reducido su atractivo relativo”, señala. En contraste, divisas como el real brasileño y el peso chileno han ofrecido una mejor compensación entre retorno y riesgo en los últimos meses, con métricas superiores en el corto plazo.
El cambio ocurre incluso cuando el peso conserva fundamentos que durante años lo posicionaron como favorito. El diferencial de tasas entre México y Estados Unidos se mantiene alrededor de 300 puntos base, un nivel que históricamente impulsó la entrada de capitales especulativos. Sin embargo, la moderación en expectativas de política monetaria y el ajuste en primas de riesgo han reducido el incentivo marginal para mantener posiciones en pesos, señala la analista.
A ello se suma un entorno macroeconómico menos favorable, de acuerdo con Monex, la economía mexicana mostró una contracción en el primer trimestre del año y enfrenta un panorama de bajo crecimiento, con estimaciones cercanas a 1% para 2026. Este menor dinamismo, junto con factores estructurales como la caída en inversión y productividad, comienza a incidir en la percepción de riesgo de la moneda.
En el corto plazo, señala el banco, el peso aún muestra resiliencia. En abril el peso se ubicó entre las monedas más fuertes de América Latina. Pero hacia adelante se espera una mayor volatilidad, debido en parte a las perspectivas de crecimiento del PIB y las presiones externas en torno a la revisión del T-MEC, por lo cual encuestas como las de Citi esperan que el tipo de cambio cotice en 18.10 para fines de 2026, con una fluctuación de entre 17 y 19 pesos por unidad.