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E: ¿Es rentable operar una agencia cuando las marcas no quieren invertir en publicidad?
LSZ: De hecho, varios de nuestros clientes llegaron en medio de la pandemia. Con las marcas de bebidas alcohólicas Campari y Cinzano, por ejemplo, cerramos negocios sin conocernos físicamente, todo de manera virtual, les presentamos ideas y terminaron dándonos el trabajo. Son nuestros hijos de la pandemia. Nosotros decimos que el mundo no está detenido, solamente se está moviendo de otra forma y tenemos que adaptarnos a él.
Ahora, hay que ser honestos, cuando eres una empresa pequeña, la llegada de un cliente literalmente te duplica la facturación, pero es por nuestro tamaño que nos vemos favorecidos. Al contrario de una agencia grande, con muchos empleados y gastos fijos caros, a la cual se le termina complicando cuando cualquiera de sus clientes le reduce en 20% el presupuesto mensual, ahí sí les hace temblar la estructura. A nosotros, la pandemia nos favorece y no nos impide seguir creciendo.
E: ¿Los proyectos que están realizando se relacionan con la situación sanitaria?
CM: Sí, digamos que teníamos algunos proyectos con nuestros clientes que se paralizaron y, en su lugar, surgieron nuevos. Como con Arcor, la empresa argentina de alimentos y golosinas que, debido al contexto modificó su comunicación porque la que tenía pensada no quedaba con el momento que vivimos ahora. Las dos bebidas alcohólicas que llegaron en la pandemia fueron con el objetivo de desarrollar una campaña para ayudar a los bares, uno de los negocios más afectados por el coronavirus.