Luis Gaitán, presidente de Grey México, está de acuerdo con esto. Dice que quizá el movimiento no acabe detonando, pero sí habrá una modificación en los filtros de la plataforma, al menos para garantizar el cuidado del contenido que se distribuye.
Desde la Federación Mundial de Anunciantes (WFA, por sus siglas en inglés) se confía en que las marcas no regresen a la plataforma si no hay un cambio estructural importante (visión contraria a la de Mark Zuckerberg). De hecho, es probable que casi un tercio de las compañías se retiren de Facebook, según una encuesta elaborada por el organismo.
El impacto reputacional tampoco es algo nuevo para la empresa de Mark Zuckerberg, pues desde el escándalo de Cambridge Analytica (la plataforma compartió información privada de 50 millones de usuarios para favorecer la campaña presidencial de Donald Trump), han estado intentando mejorar su imagen sin tanto éxito.
De hecho, su valor de marca ha disminuido. De acuerdo con el informe ‘BrandZ 2020’ de la consultora Kantar, Facebook se ubicó en la posición ocho del ranking de las marcas más valiosas del mundo, con 147,190 millones de dólares, cifra 7% menor a la del año anterior, en el que ocupaba el sector lugar de la lista.
“Aquí no hay blanco o negro, lo ideal es que se llegue a un acuerdo, que se logre equilibrio entre los que se puede publicar en la plataforma y lo que las marcas quieren ver en ella”, dice Hernán Cerdeiro, fundador de la agencia Any Given Day.
El publicista asegura que a los anunciantes no les conviene salirse se Facebook, pues es una plataforma que ofrece grandes beneficios publicitarios. Pero tampoco deben apoyar los discursos de odio. Al final de cuentas, a quienes tienen que escuchar es a la sociedad, conocer sus preferencia y, entonces sí, tomar una decisión sobre el tema.
Los expertos coinciden en que es muy temprano para saber qué cambios se generarán tras el boicot a Facebook. Pero, algo en lo que también concuerdan es que es un movimiento que agarra fuerza conforme pasan los días, por lo que queda claro que el consumidor cada vez tiene más poder de decisión sobre las marcas y las redes sociales.