Una rebaja puede reducir temporalmente la diferencia frente a sus competidores, pero no resuelve la causa de la salida. La compañía necesita corregir el problema, reconocerlo y ofrecer evidencia suficiente para que el comprador considere regresar.
“En el momento en que pierdes la confianza, recuperarla es cada vez más difícil. Algunas marcas pueden entender que basta con atraer al mercado mediante una promoción muy atractiva, pero eso puede interpretarse como una zanahoria que colocan durante un mes. Para recuperarla se necesita consistencia y acercarse a las personas más allá de la transacción”, señala Romero.
Una parte creciente de las dudas se origina antes de llegar al anaquel. El 76% de los participantes teme que pronto no pueda distinguir entre personas reales y artificiales en internet, aunque 72% considera que las marcas necesitan utilizar esta tecnología para mantenerse al día.
El rechazo no se dirige automáticamente contra la inteligencia artificial, sino contra su uso sin explicaciones. El 53% identifica la transparencia como la medida más eficaz para generar confianza y 45% espera que las compañías le ayuden a reconocer qué contenido fue producido o modificado con IA.
La exigencia alcanza anuncios, recomendaciones, imágenes de producto, asistentes virtuales y reseñas. Cuando una empresa utiliza contenido sintético sin advertirlo, la duda puede extenderse hacia los beneficios anunciados, la autenticidad de los testimonios y las condiciones de una promoción .
Las marcas necesitan explicar qué ofrecen, cuánto cuesta y qué restricciones tiene la oferta, además de responder cuando el producto falla. La transparencia también implica sostener las afirmaciones con evidencia y distinguir el contenido real del generado con tecnología.
“Los mexicanos están cómodos con que la publicidad sea generada por inteligencia artificial, pero importa de qué tipo de publicidad estamos hablando. Si las reseñas se perciben artificiales o la experiencia de la marca se presenta de manera artificial, eso puede erosionar mucho la confianza. La experiencia cotidiana con el producto se tiene que conservar”, advierte.
Acorde con el especialista, el precio continuará como una variable decisiva en el supermercado, pero competir solo mediante descuentos puede resultar insuficiente si la marca consigue la primera compra y pierde las siguientes. “La confianza determina si el ahorro percibido se convierte en una relación duradera o en una prueba que el consumidor no repetirá”, apunta.